ODA AL TORO ASESINADO


Se me sube un toro por las venas
llega a mi corazón descuartizado,
brama con espinas en su lomo,
y la estaca del bárbaro en mi ojo.
Sube pero baja por mi sangre negra
de ver crímenes y escuchar berridos
de tantos seres vivos destrozados
por la mano asesina del taurino.
En el mundo hay muchos toros masacrados
entre silbos y aplausos de gozo.
Parece que en el mundo fuera siempre la fiesta
el padecimiento del otro.
Gallos tuertos, dragones sin alas
delfines picados en un solo plato
de elefantes y rinocerontes disecados.
¿Qué dios pequeño controla esta matanza
desde las nubes y ramas
de pájaros deshabitados?
Puede ser el dueño de un establo de toros
y ballenas si mar arponeados.
Se me sube este toro asesinado
por las venas secas como ríos
de lágrimas y chillidos en la noche
del sangriento circo terrestre.
Bogotá, 1/6/2015






