Ya comenzó el ajedrez político por la sucesión de Deibar René Hurtado Herrera.
Pocas decisiones institucionales tienen tanto peso en el suroccidente colombiano como la elección del rector de la Universidad del Cauca. No se trata de un simple relevo administrativo. Quien ocupe la rectoría de la Alma Máter caucana hereda la conducción de una de las universidades públicas más antiguas y emblemáticas de Colombia, fundada en 1827, con casi dos siglos de historia formando a buena parte de la dirigencia política, intelectual y profesional del país.
De sus aulas han salido presidentes de la República, Tomás Cipriano de Mosquera, Julio Arboleda, Guillermo León Valencia, juristas que moldearon el derecho colombiano, científicos, escritores y líderes sociales que marcaron la vida nacional. La Universidad del Cauca no es solo de Popayán ni del Cauca, es patrimonio del suroccidente y referente de la educación pública en toda Colombia. Su facultad de Derecho, su tradición en ciencias de la salud, su liderazgo en ingeniería electrónica y telecomunicaciones, y su papel en la investigación sobre diversidad étnica y cultural la sitúan como un bastión académico irremplazable para una región donde convergen comunidades afrodescendientes, indígenas y mestizas con necesidades de desarrollo urgentes.
Por eso importa, y mucho, quién la gobierne.
Un listón alto
El periodo rectoral de Deibar René Hurtado Herrera culmina en 2027 y ya comienzan a circular los primeros nombres para sucederlo al frente de la institución. El dato no es menor, Hurtado Herrera deja un listón alto. Licenciado en Educación Física y Salud de la Universidad del Valle, especialista en Ciencias del Deporte de la Universidade Federal Do Rio Grande Do Sul (Brasil), magíster en Educación de la Pontificia Universidad Javeriana y doctor en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud de la Universidad de Manizales, el actual rector llegó a la Rectoría con un perfil académico sólido y una trayectoria institucional que incluía la jefatura del Departamento de Educación Física, Recreación y Deportes, la representación profesoral ante el Consejo Académico, la dirección del Doctorado en Ciencias de la Educación y la Vicerrectoría de Cultura y Bienestar.
Durante su gestión, la universidad avanzó en procesos de acreditación, fortaleció su proyección regional y mantuvo la gobernabilidad interna en un contexto territorial complejo, marcado por las dinámicas del conflicto armado en el norte del Cauca y las presiones fiscales que enfrentan las universidades públicas colombianas. Quien lo suceda no parte de cero: parte de una vara exigente.
Cómo se elige al rector
Antes de mirar los nombres que suenan, conviene entender el mecanismo. La Universidad del Cauca no elige a su rector por voto universal de la comunidad académica, como ocurre en otras universidades públicas del país. La designación recae en el Consejo Superior, máximo órgano de dirección y gobierno de la institución, integrado por nueve miembros con voz y voto.
Esos nueve votos se distribuyen así:
El representante del presidente de la República, el representante del Ministerio de Educación Nacional (o el propio ministro), el gobernador del Cauca (o su delegado), el representante de las directivas académicas (los decanos), el representante de los profesores, el representante de los estudiantes —próximo a elegirse por el estamento estudiantil—, el representante de los egresados —ya electo—, el representante de los exrectores y el representante del sector productivo a través del Consejo Gremial del Cauca.
Para aspirar a la rectoría, los candidatos deben cumplir requisitos establecidos en el Acuerdo Superior 105 de 1993 (Estatuto General), ser ciudadano en ejercicio, poseer título universitario, haber sido profesor universitario durante al menos cinco años, acreditar experiencia administrativa pública o privada mínima de dos años y no tener inhabilidades de ley. Los candidatos presentados por los docentes requieren el respaldo escrito de al menos el diez por ciento del total de profesores en servicio activo; los presentados por los estudiantes, el diez por ciento de los estudiantes regulares. Los miembros del Consejo Superior también pueden postular candidatos directamente.
El rector es designado por un periodo de cinco años y puede ser removido por necesidades del servicio a juicio del propio Consejo Superior.
El peso del delegado presidencial
En este tablero de nueve casillas, cada voto cuenta. Y uno de los que más atención genera es el del representante del presidente de la República, porque su designación depende directamente de la Casa de Nariño y refleja la línea política del gobierno nacional hacia la universidad. No es un voto cualquiera, es el termómetro de las afinidades del ejecutivo con determinados proyectos de universidad y, en consecuencia, con determinados candidatos. La comunidad universitaria seguirá con lupa quién termina ocupando esa silla y qué señales envía su perfil sobre las prioridades del gobierno para la educación pública en el suroccidente. En procesos anteriores, el delegado presidencial ha sido una ficha determinante en la correlación de fuerzas al interior del Consejo Superior, y todo indica que esta vez no será la excepción.
Los ocho que suenan
Aunque el periodo de Hurtado Herrera aún no concluye, la carrera ya está en marcha. Ocho docentes y directivos aparecen en el radar de quienes siguen de cerca la política universitaria caucana. A continuación, un perfil de cada uno.
Beatriz Eugenia Bastidas Sánchez. Médica cirujana, magíster en Salud Pública y profesora titular de la Universidad del Cauca, Bastidas Sánchez ha construido una trayectoria reconocida en epidemiología e investigación de impacto regional. Su perfil combina la rigurosidad científica con el liderazgo gremial: ha sido representante de los profesores ante el Consejo Superior y ante el Consejo Académico, lo que le da un conocimiento profundo de la gobernanza interna de la universidad. Conoce los resortes del poder universitario desde adentro y cuenta con ascendencia en el estamento docente, un factor que no se puede subestimar en una elección donde los profesores son simultáneamente electores de su representante ante el Consejo Superior y potenciales avalistas de candidaturas. Su candidatura representaría, además, una apuesta por el liderazgo femenino en una rectoría históricamente ocupada por hombres.
Juan Manuel Quiñones. Ingeniero y exvicerrector administrativo de la Universidad del Cauca, Quiñones es reconocido por haber liderado procesos de planeación presupuestal y la transformación de la infraestructura física de la institución. Su perfil es eminentemente gerencial: conoce las finanzas, la contratación y la logística de una universidad pública con las complejidades presupuestales que eso implica. En un momento en que las universidades públicas colombianas enfrentan déficits acumulados y necesitan diversificar sus fuentes de financiación, un candidato con experiencia administrativa probada tiene argumentos de peso. La pregunta para Quiñones es si su perfil, centrado en la gestión, logra conectar con las aspiraciones académicas y de investigación que el claustro profesoral suele exigir.
Francisco José Pino Correa. Ingeniero, doctor en Informática y profesor titular, Pino Correa tiene una de las hojas de vida científicas más robustas entre los candidatos que suenan. Su trayectoria en ingeniería de software y gestión de procesos de tecnologías de la información lo posiciona en un terreno estratégico para cualquier universidad que aspire a la transformación digital. Pero lo que lo distingue no es solo la producción académica: ha ejercido como decano de la Facultad de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones, como representante de las directivas académicas ante el Consejo Superior y como vicerrector de Investigaciones. Ese triple recorrido, investigador, decano y directivo de alto nivel, le da una visión integral de la institución que pocos aspirantes pueden acreditar.
Pedro Aníbal Yanza Mera. Educador, magíster en Educación y profesor titular, Yanza Mera ha construido su perfil desde la docencia, la inclusión social y la representación profesoral. Actualmente lidera la Vicerrectoría de Cultura y Bienestar, un cargo que le permite articular la vida universitaria con el enfoque de la institución como proyecto cultural, de convivencia y de paz territorial. En una universidad enclavada en uno de los departamentos más afectados por el conflicto armado en Colombia, ese enfoque no es retórico: es operativo. Su candidatura apelaría a quienes creen que la universidad debe ser, ante todo, un espacio de construcción de tejido social y diálogo intercultural.
Julián Andrés Caicedo Ortiz. Politólogo, doctor en Estudios Latinoamericanos y profesor de la Universidad del Cauca, Caicedo Ortiz ofrece un perfil alto para la rectoría, su formación está en las ciencias sociales y la teoría política crítica, con una línea de investigación que incluye el fenómeno de la abstención electoral, un tema de enorme pertinencia en un país donde la participación ciudadana sigue siendo uno de los déficits democráticos más agudos. Su liderazgo institucional se ha consolidado desde la jefatura de la División de Innovación, Emprendimiento y Articulación con el Entorno (DAE), donde ha trabajado en la transferencia de conocimiento desde la academia hacia el territorio. Su perfil entrelaza pensamiento crítico con capacidades de gestión orientadas a proyectar la universidad social y económicamente hacia la región.
Jaime Rafael Obando. Ingeniero civil, doctor en Geotecnia y profesor titular, Obando es ampliamente reconocido por su trabajo en investigación aplicada en infraestructura vial y pavimentos, un campo donde la Universidad del Cauca tiene tradición y liderazgo a nivel nacional. Como director del proyecto de innovación CDT Vial, ha logrado articular esfuerzos entre la academia, organismos internacionales y entes territoriales para impulsar el desarrollo rural. Su perfil encarna una visión de universidad conectada con las necesidades de infraestructura del territorio, un argumento poderoso en un departamento donde la red vial sigue siendo una de las barreras más concretas para el desarrollo económico y social.
Diana Melissa Muriel. Profesional en Comercio Internacional, magíster en Gestión Pública y exjefe de Planeación de la Universidad del Cauca, Muriel acumula más de veinte años de experiencia en alta gerencia, prospectiva y estructuración de proyectos de desarrollo. Actualmente lidera la Secretaría de Planeación del Departamento del Cauca, un cargo que le otorga visibilidad política y solvencia técnica en la gestión del Sistema General de Regalías y la articulación entre la academia y el territorio. Su candidatura plantea un perfil de puente entre la universidad y la institucionalidad pública departamental, con conocimiento directo de las fuentes de financiación y los mecanismos de planeación que pueden definir el futuro presupuestal de la Alma Máter.
Paloma Muñoz. Licenciada en Música, doctora en Antropología y profesora titular, Paloma Muñoz es quizá la candidata con la trayectoria más singular. Más de treinta años dedicados a la investigación etnográfica, el patrimonio cultural y la identidad afrodescendiente le otorgan un perfil profundamente enraizado en las realidades culturales del suroccidente. Ha ejercido como coordinadora académica, fue candidata a la rectoría en procesos anteriores y ocupó la Vicerrectoría de Cultura y Bienestar, lo que demuestra una vocación sostenida por la dirección institucional. En una universidad cuya área de influencia comprende territorios con población mayoritariamente afrodescendiente e indígena, su perfil tiene una resonancia política y simbólica difícil de ignorar.
Lo que viene
La estructura directiva de la Universidad del Cauca con su Consejo Superior como órgano legislativo, la rectoría como primera autoridad ejecutiva, la secretaría General, el Consejo Académico y las cuatro vicerrectorías (Administrativa, de Investigaciones, de Cultura y Bienestar, y Académica) depende en última instancia de quién ocupe el despacho rectoral. El rector o rectora no solo cumple y hace cumplir las normas estatutarias, lidera la planeación, suscribe contratos, ejecuta el presupuesto, nombra decanos, autoriza vinculaciones docentes y aprueba los estados financieros. Es, en la práctica, quien define el rumbo de una institución que atiende a miles de estudiantes y tiene impacto directo en la vida de cuatro departamentos.
Los próximos meses serán de movimientos silenciosos pero decisivos. La composición final del Consejo Superior particularmente la representación estudiantil, aún por definirse, y la representación presidencial terminará de configurar el mapa de fuerzas. Los candidatos que aspiren en serio tendrán que hacer algo más que exhibir títulos: deberán construir consensos entre estamentos que históricamente desconfían unos de otros, ofrecer una visión de universidad que responda a las urgencias fiscales sin sacrificar la autonomía académica, y demostrar que pueden gobernar una institución compleja en un territorio atravesado por múltiples tensiones.
La Universidad del Cauca merece una sucesión a la altura de su historia. Desde este Telescopio Político seguiremos observando atentamente.