OBRAS SON AMORES


Pues, si resulta agradable que traten mis amigos que ocupan dignidades en la administración municipal actual, con el Chino, jefe de planeación y Wilson, alcalde, a la cabeza, de ampliar y consolidar el que para consuelo de todos, llamamos parque central que antes, y de eso hace rato, pretendían llamarlo “Parque Santander”.
Con lo necesario que es un sitio para encontrarse, hacer una pausa, conversar y hasta para lo que hacen las muchachas de hoy en día, encaramándose a horcajadas sobre los sardinos engominados.
Es de esperarse que una vez terminado no resulte ser una galería más con cuánta venta se aparece o que no termine como parqueadero de motos, carros, cachivaches y demás tracciones. Algún día, ese parque será un verdadero parque, librándose del asqueroso, abominable y feo fuerte militar que ha aposentado lo que llaman policía, con el traslado del edificio de los cafeteros y con la reubicación de la famosa casa de guadua que sirve para todo, valga decir para nada. Plata botada, entre otras por los sabios de Bogotá. Y eso que no habéis visto la de Morales.
Y es bueno que el espacio público para disfrute de los ciudadanos se mejore en la cabecera municipal. Y sería bueno que el espacio y el ambiente de nuestros ciudadanos se mejore, también, en la zona rural. Sinceramente no sé por qué los vecinos de Quebrada Grande, y los demás que albergan a orillas de esa cloaca no se han rebotado. Pero lo que se dice: rebotarse.
Es que no hay sino que hacer un borondo por esos lares, para percatarse de la hediondez. Unos jóvenes del Sena, están haciendo el estudio de saneamiento ambiental y sería el instrumento adecuado para atacar ese deterioro del río. De la misma manera como acontece con la quebrada El Colcha, en Tunía, con Tres Quebradas, con la Quebrada Bogotá. Tanta alharaca sobre calidad de vida, cuando nuestros campesinos deben consumir y soportar la jedentina de esa inmundicia. Hablar sobre las Ptar, de siempre y de nunca, se vuelve jarto y estúpido.
Siendo como es Piendamó un municipio tan pequeño, en proporción como el departamento del Quindío lo es para la República de Locombia, uno diría que no es difícil pensar en que todos los caminos veredales al menos debían tener control de las aguas lluvias, su peor enemigo, que debían adoquinarse creando empleo para nuestros lugareños, y que no es desorbitado ni fantasioso pensar en el saneamiento ambiental de nuestros ríos y quebradas.
La Federación de Cafeteros, con su palacete imperial y pomposo en Popayán a nuestra costa, tiene responsabilidad y velas en el entierro porque el café ha deteriorado con sus beneficiaderos nuestras cuencas y escasamente alguno que otro negro, barbudo o zabaleta se puede pescar, que bien, en abundancia ayudaría a la bien nutrición de nuestra población.
Soñar no cuesta nada.
Phanor Terán desde Tunía, patrimonio cultural del Municipio de Piendamó
Diciembre 5 de 2013.



