NUESTRO DRAGÓN


Los japoneses no tenían conocimiento que en Colombia teníamos un FARYD MON DRAGÓN, símbolo de una nueva cultura futbolística en formación, de ascendencia colombo libanesa, fogueado en canchas argentinas, con aparición exitosas en gramillas españolas, incursión en la liga francesa, experiencia en campos alemanes, ingenio árabe-turco, elegancia inglesa y con el prestigio de ser un sobresaliente guardameta (Deportivo Cali) del fútbol nacional.
Nuestro MON DRAGÓN no tiene como los dragones mitológicos del Japón “cuerpo de serpiente, cabeza de cocodrilo, escamas de lagarto, cuernos de ciervo, ojos de gato, nariz de salamandra, garras de águila, zarpas de lagarto, melena de león y bigotes de bagre”, pero tiene las alas que el dragón japonés no dispone y, sobre todo, sagacidad, talento, agilidad, penetrante intuición, agudeza mental y la inteligencia de los colombianos para defender con ahínco y arrojo lo que consideran suyo.





