Nuestra herramienta de protección: un amplio marco legal


Créditos: El País.
“Las mujeres no van a la guerra, la encuentran en sus países.” (Barbijaputa, 2018)

El día internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer, celebrado cada 25 de noviembre, es una fecha importante para reflexionar sobre los desafíos que enfrentan las mujeres en todo el mundo en su lucha por vivir libres de violencia. A propósito de esta fecha, en este artículo se abordarán diversos temas relacionados con la violencia de género, incluyendo los tipos de violencia hacia las mujeres, el maltrato y negligencia del Estado, los feminicidios, las estadísticas de feminicidios en Colombia durante el 2023, los derechos de las mujeres, las políticas públicas y las leyes que protegen a las mujeres, así como la equidad de género.
La violencia contra la mujer es una problemática global que se manifiesta de diversas formas. Entre los tipos de violencia más comunes se encuentran la violencia física, psicológica, sexual, económica y simbólica. La violencia física implica cualquier acto de agresión física dirigida hacia la mujer, mientras que la violencia psicológica abarca comportamientos que buscan dañar la autoestima y la salud mental de las mujeres. La violencia sexual incluye cualquier acto sexual sin consentimiento, mientras que la violencia económica se refiere al control del dinero y los recursos económicos por parte de un agresor. Por último, la violencia simbólica se expresa a través de estereotipos y roles de género que limitan a las mujeres y les niegan oportunidades.
El maltrato y la negligencia del Estado hacia las mujeres es una preocupación importante en muchos países. A menudo, las instituciones estatales no brindan la protección necesaria a las mujeres que son víctimas de violencia. Además, la falta de recursos adecuados, como refugios y apoyo emocional, dificultan la recuperación de las víctimas y perpetúan la violencia de género. Es fundamental que el Estado asuma su responsabilidad en la protección de las mujeres y establezca políticas públicas efectivas para prevenir y erradicar la violencia contra ellas.
Los feminicidios, es decir, los asesinatos de mujeres motivados por su género, son una manifestación extrema de violencia de género. En Colombia, durante el año 2023, se registraron alarmantes cifras de feminicidios, 410 hasta la fecha, (https://observatoriofeminicidioscolombia.org/index.php/reportes), lo que refleja la urgente necesidad de tomar medidas para combatir esta problemática. Estas estadísticas deberían ser una llamada de atención para la sociedad y el Estado, y deben motivar la implementación de políticas públicas y leyes más efectivas que protejan a las mujeres y sancionen a los agresores.
En lo que respecta a los derechos de las mujeres, es importante recordar que todas las mujeres tienen derecho a vivir libres de violencia, discriminación y opresión. Estos derechos están protegidos por diversos instrumentos internacionales y nacionales, entre ellos la Constitución Política. Es fundamental que el Estado garantice el pleno ejercicio de estos derechos y trabaje en la promoción de la igualdad de género en todos los ámbitos de la sociedad.
Para lograr una sociedad más justa e igualitaria, es necesario implementar políticas públicas que promuevan la equidad de género. Estas políticas deben abordar las desigualdades existentes, tanto en el ámbito público como en el privado, y garantizar el acceso igualitario a oportunidades educativas, laborales y políticas para las mujeres. Además, es fundamental fomentar una educación basada en la igualdad de género desde una edad temprana, para generar un cambio cultural y erradicar los estereotipos de género que perpetúan la violencia y la discriminación.
Este 25 de noviembre, el día internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer es una ocasión para reflexionar sobre la urgencia de erradicar la violencia de género en todas sus formas. Es imprescindible que el Estado, la sociedad y cada individuo se comprometan en la lucha por los derechos de las mujeres, implementando políticas públicas efectivas, promoviendo la igualdad de género y protegiendo a las mujeres de la violencia. Solo así podremos construir una sociedad más justa y equitativa para todos.
Empoderamiento de la mujer a través de un amplio marco legal
El derecho internacional humanitario protege de igual manera a mujeres y hombres, también se encuentra soporte legal en La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, Convención de Belem do Pará 1994- 2014, La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer – ONU, aunque hay tratados de derecho humanitario los cuales reconocen la necesidad de otorgar protección especial a las mujeres conforme a las necesidades de estas. Esta protección también se encuentra consagrada en los cuatro convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 para la protección de las víctimas de guerra y en sus dos protocolos adicionales del 8 de junio de 1977.
Los convenios y protocolos protegen a las mujeres de igual manera que a los hombres. El artículo 27, del IV convenio de Ginebra estipula “las mujeres serán especialmente amparadas contra todo atentado a su honor y, en particular, contra la violación, contra el forzamiento a la prostitución y contra todo atentado a su pudor.” (CICR, 2018: 16)
Existe en Colombia un amplio marco jurídico el cual constituye el eje esencial de la protección frente a la violencia contra las mujeres; ley 1257 de 2008 por la cual el Estado adopta medidas para enfrentar desde diversas dimensiones la violencia contra la mujer, los artículos 42, 43 y 13 de la Constitución Política de Colombia de 1991, ley 1542 de 2012, ley 1639 de 2013, ley 1652 de 2013, decreto 1930 de 2013, ley 1719 de 2014, ley 1761 de 2015, ley 1713 de 2016, sentencia T-698 de 2012, auto 092 de 2008 el cual tiene como propósito la protección de los derechos fundamentales de las mujeres desplazadas por el conflicto armado en el país, y la prevención del impacto de género desproporcionado del conflicto armado y del desplazamiento forzado.
Pues bien, para aquellos que no han tenido que vivir la violencia de frente las víctimas son invisibles y en su defecto un mal que carcome a retazos esta sociedad, secuelas notorias de una violencia interminable entre seres que aún no han entendido que el ser humano es un tesoro valioso que no tiene negociación ni valor cuantificable que pagar y del cual no puede ser expropiado.



