No vencerán

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Lo ocurrido en los últimos días en especial en el Suroccidente colombiano es de la mayor gravedad, nos duele la Patria, hay profunda tristeza, muertos y heridos, destrucciones, terror y todo esto como resultado de un gobierno que se equivocó por la pasividad para prevenir, por la falta de motivación para combatir y por la falta de acción para ocupar con seguridad y acción social todo el territorio nacional. Además, porque se sembró odio, división y resentimiento en la población. Urge desde el primer día del nuevo gobierno dirigir un profundo cambio que devuelva la seguridad a los colombianos y con ella la esperanza de un futuro mejor. Expresamos nuestra solidaridad a las familias de las víctimas de estos atentados en toda Colombia y en especial a quienes cargan el dolor por sus familiares muertos o heridos en la zona del Túnel, Cajibío, en la vía panamericana en el Cauca.
Estos hechos criminales deben servir de reflexión, de análisis para tomar las mejores decisiones pensando solo en la Patria, en su seguridad, su justicia y su progreso. Se impone un cambio de régimen y la votación para lograrlo debe ser muy alta, grande, un verdadero récord, para que la nueva administración reciba un claro mandato de orden y seguridad. Estamos a un mes y unos días para ir a las urnas y desde ya debemos tomar la determinación de realizar masivas campañas de motivación y así construir unas grandes mayorías que nos permitan soñar.
Lo fundamental, lo esencial, se traduce en unas ideas profundas, principales, preferentes, que guíen, iluminen y dirijan la conducta de los seres humanos hacia acciones éticas, universales y de beneficio común. Serán la base primordial que encaminen la ruta personal y general del individuo y la comunidad. Son los valores más altos generadores de tesis, ideas, teorías, reglas y normas orientadas al servicio y favor general. Si estos elevados valores encauzan nuestra conducta estaremos encaminados a obtener comportamientos propicios a la realización personal y colectiva. Por eso deben ser irrenunciables, no negociables, no transables. Hay que vivir con principios y morir con ellos. El honor, la dignidad, la lealtad, la verdad, la honestidad, la defensa de la vida y su integridad, el orden, la libertad, la responsabilidad, la justicia, el bien común, forman parte del abanico ético que inspira la construcción de valores y reglas para vivir en sociedad, además la creencia en Dios nos otorga sabiduría y fortaleza.
Se puede vivir en la diferencia, incluso construir bajo la diferencia, acordando procesos, procedimientos, reglamentaciones, priorizando opciones, matizando tesis, teorías, programas, todo en busca de la armonía social, pero los grandes principios son inmutables, no negociables no transables. Las diferencias en pensamientos económicos, sociales, jurídicos, políticos pueden ser dirimidas al amparo supremo de los principios, así la convivencia es posible y real.
En la política tropezamos a diario con transacciones, negociaciones, coordinaciones de acciones e ideas procedimentales, pero los principios debemos mantenerlos. No compartimos lo que dijo el actor Groucho Marx a una multitud que refutó sus principios “Esos son mis principios, pero si no les gustan, tengo otros”.
Colombia es un País diverso, en su recurso humano y natural, de manera que teniendo en cuenta esa realidad podemos zanjar y resolver nuestras diferencias con absoluto respeto para así convivir y progresar.
Quisiéramos que el candidato del continuismo gubernamental manifestara, en un debate abierto, sin frenos ni condiciones imposibles, cuál es su postura frente a la llamada “Paz total” y cuál es su posición real frente a los gravísimos atentados de estos días.
En Estados Unidos, Trump también se acaba de salvar de un atentado, cuando se iba a iniciar un solemne acto de libertad de expresión con los corresponsales de medios de comunicación. Parece que el odio sembrado por sus opositores se sigue manifestando.
En Colombia estamos a un mes de cancelar el odio y el resentimiento y retornar a los grandes y nobles principios de nuestra nacionalidad que no son negociables. Unidos, con Dios y con valor, saldremos adelante.
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