¡NO ME TOQUES!



¡Cuidado! ¡No me toques!
Despacio anda por el laberinto, la puerta de los extravíos.
El mar no ha clasificado el habla, la trompeta punzará tu nube dormitante.
No te acerques, soy ajeno.
Ruega a las palabras veraces el secreto de mi mundo; habrá cenizas en los ojos, el delirio gritando, sangre bajando de los árboles.
¡No me toques!
Aún no llegas al cenit, siete jornadas de sandalias y más, deben morir.
RVQ



