NO ESTAMOS LOCOS LUCAS…


Lo bueno de tener amigos dentro del ramo de la salud mental, es la “rebajona” en dinero y tiempo que se obtiene, al no tener que estar sujeto a las esotéricas ciencias de la aprobación de citas especializadas, por parte de las también esotéricas y hasta espeluznantes empresas de salud colombianas.
¿Salud mental? Se interrogarán los pocos, poquísimos lectores de estas líneas, “ya decía yo que tanta verborrea, era síntoma de demencia del opinador de marras”, pensarán los mismos pocos lectores. Algo de verdad. Antes de socializar el diagnóstico de mis amigos loqueros, permítanme compartirles de manera sucinta, las razones de mi deschavetada consulta.
Les contaba a mis amigos profesionales de la salud mental que de un tiempo acá, el suscrito ha venido padeciendo algún tipo de desorden cerebral consistente en muy repetidos episodios de Deja Vu*. Durante los últimos días, a eso de las cinco de la mañana, en ese agridulce instante en que el deleite onírico-sensual le cede el paso a las urgencias miccionales, es decir, cuando la “meada” se tira el sueño erótico correspondiente, voces provenientes de algún lugar de mi habitación repiten insistentemente una especie de letanía recurrente, consistente en la sucesión casi ininteligible de una serie de nombres y hechos repetidos, que se reiteran sin cesar durante varios minutos, en una especie de continuada plañidera acerca de las platas que Songo le dio a Borondongo, cuando Songo buscaba favores de Borondongo que estaba al ladito de Bernabé pero que ahora ya no son tan amigos porque Borondongo traiciono a Bernabé cuando peleaba por la coloca de presidente con Muchilanga y fue que a todos, Borondongo, Bernabè y Muchilanga, desde antes les habían echado burundanga y que a todos se nos hinchan los pies por culpa de un tal Odebrecht.
Al principio creí que la escena correspondía al natural desbarajuste sináptico achacable a la tempranera y mojada despertada, o a alguna consecuencia cognitiva a causa de los continuos pero oníricos coitos interruptus, achacables a tantas y tan seguidas jornadas de bohemia de juventud, sin embargo, lo repetido y lo idéntico del suceso durante tanto tiempo, me empezó a preocupar y de ahí mi consulta con los especialistas en salud mental.
El miedo a la temprana demencia fue desvirtuado al enterarme que las voces ya no solo se oían en el interior de mi pieza, sino que también se oían a lo largo y ancho del Parque de las Palomas Caídas, se habían tomado las pantallas de todos los televisores de cuanto establecimiento público estuviera abierto y estaba impreso en todos los periódicos de papel y de bits disponibles, habidos y por haber.
Mientras deambulaba entre palomas, bancas y vendedores, las escasas y sobrevivientes neuronas, me hicieron caer en cuenta que por allá en 2010, los ahora mutuos acusadores eran una sola causa y se dedicaban a echarse piropos, por lo buen presidente que era el entonces saliente y lo bueno que sería el entrante, y ¿qué tan raro?, el saliente de esa época no se dio cuenta de lo torcidito de las cuentas de esa campaña del entonces mejor “amiguis”, como tampoco se enteró del billetico extra que ingresó a la campaña de su segundo pupilo en el 2014, ni se enteró de las pilatunas de sus funcionarios durante los ocho añitos en los que sus huesitos y carnitas gobernaron al ahora 36º país más feliz del mundo.
Cavilando y cavilando sobre estas tan “poco frecuentes” situaciones, oía como ruido de fondo al Contralor General, (quien hace tiempo también fue Procurador pero que no se enteró de desbarajuste alguno) anunciando con bombos redoblantes y platillos; cómo ahora sí, iba a investigar las extrañas cuentas de REFICAR causadas por las francachelas, comilonas y demás extravagancias patrocinadas con los impuestos de los colombianos y que equivalen ni más ni menos que a una suma equivalente a lo que se espera recaudar con la reciente Reforma Tributaria, pero al parecer nadie le paró bolas por el ruido mediático del escándalo de Songo-Odebrecht.
En esas estaba cuando de repente, caí en la cuenta de que el próximo año se llevarán a cabo en Colombia, las elecciones para Congreso de la República y de Presidencia, inmediatamente mis dos neuronas comprendieron a cabalidad la razón de tanta y tan prolongada plañidera mediática: Estamos en época pre-electoral y como cada dos y cuatro años los medios masivos de comunicación y la sociedad en general, entran en su ya habitual síndrome contra-corrupción, dignidad patriótica y sensibilidad “democratera” típica de nuestras contiendas electorales.
Me dije: “No estamos locos Lucas”…Sentí un fresquito por mi salud mental y una tristeza por la salud mental de mi Nación, al borde de caer una vez, más en las triquiñuelas de culebrero del expresidente Bernabé quien junto al destituido por corrupto, exprocurador Torquemada, convocan a una marcha anticorrupción… ¿en serio, no estamos locos Lucas?
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*Deja Vu: Sensación de haber pasado con anterioridad por una situación que se está produciendo por primera vez.



