No es un mito

No es un mito
Existe el mito de que el Estado moderno es burocrático e ineficaz para asumir la función de emprender.
El libro “El Estado emprendedor: Mitos del sector público frente al privado” de Mariana Mazzucato, despeja la leyenda y muestra dos caminos para el adelanto del Estado emprendedor. El primero, la asistencia en tecnología dura, y el segundo, la asistencia en tecnología verde.
El primer camino, muestra en cifras el capital que han entregado las agencias públicas de Estados Unidos a empresas, como Google y Apple, para el desarrollo de la mayoría de sus dispositivos fundamentales.
Una evidencia significativa sobre los computadores de Apple lo reseña en la página 133. Allí muestra cómo cada uno de los procesos que han hecho que el iPhone sea tan “inteligente”, se apoyan en inversiones de esas agencias públicas.
Igualmente, examina el papel decisivo de los gobiernos de China, Alemania, Dinamarca y otros, en los experimentos de avanzar, perfeccionar y divulgar tecnologías de energías limpias.
La explicación clave es que la investigación en nuevas tecnologías tiene su comienzo con la inversión de un Estado emprendedor que asume todos los riesgos y las experiencias exitosas no se detienen en la investigación inicial, sino que van hasta obtener la comercialización del producto.
Compañías como Apple, Compaq, Intel y otras han logrado la subvención para el inicio de sus proyectos a través de programas de financiación estatal. Mazzucato lo resume, “ningún inversor privado ni ninguna fuerza del mercado podrían haber hecho este trabajo por su cuenta”.
La discusión se centra en que, si la inversión del Estado en Investigación y Desarrollo I+D, es una condición sine qua non para forjar el desarrollo privado, entonces cabe la pregunta ¿no deberían los emprendedores devolver parte de sus dividendos al Estado para que pueda seguir tomando otros riesgos significativos con otras ideas emprendedoras?
La respuesta por parte de las compañías privadas es que, el reintegro se produce mediante el pago de impuestos. El asunto es que la globalización ha permitido que la gran mayoría de sus ganancias viajen a paraísos fiscales.
El segundo camino, dependerá de que haya gobiernos poderosos con voluntad política en invertir. Mazzucato muestra algunos ejemplos en Europa, EE. UU, China y Brasil, que los avances hacia la tecnología verde han sido la consecuencia de un apoyo estatal estable.
Plantea que, al igual de lo sucedido con los avances en la tecnología de la información, aquellos países que estén dispuestos a aceptar el alto riesgo y resueltos a apoyar a sus emprendedores, serán los que liderarán los mercados mundiales en tecnologías verdes.
La Unesco indica que mientras no se alcance al menos el 1% del PIB en I+D, los actores privados no empezarán a invertir en generación de nuevo conocimiento, especialmente en el desarrollo de nuevas tecnologías.
En Colombia en los últimos treinta años la inversión en I+D ha sido muy baja. En el 2025 el presupuesto ha venido disminuyendo y lo destinado para Minciencias es solo el 0,05%.
Uno de los ofrecimientos de campaña de Gustavo Petro fue el reducir la brecha entre pobres y ricos a través de la creación de riqueza, de crecimiento, de catalizar la inversión en el sector de los negocios.
El 7 de agosto de 2002, en el discurso de posesión del presidente Petro se creyó que el proyecto progresista convertiría a Colombia en una potencia mundial de la vida. En octubre del 2022, el presidente contó al país que había hablado con Mariana Mazzucato. Dicha conversación giró en torno a cómo el “gobierno del cambio” concertaría su doctrina política con el sector privado.
El 31 de enero del 2024, Mazzucato vino a Colombia para ayudar en la coordinación para implementar el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, que estimó una concurrencia de inversiones públicas por valor de $1.154,8 billones (a precios constantes de 2022). El más alto en la historia del país.
Mazzucato afirma en su libro dos frases que vienen como anillo al dedo al actual gobierno, y a los que vengan después del 2026.
La primera, «si no sabes usar los fondos, no importa cuánto tengas» y, la segunda, «si tratamos las inversiones solo como gasto, perdemos la oportunidad de usarlas para innovar y crecer». Hoy los avances del PND 2022-26, están en discusión.
Lo cierto de todo esto es que, no es un mito la afirmación que el Estado -colombiano- es burocrático e ineficaz.
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