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Miércoles, 7 de octubre de 2026

NECESIDAD DE “AHIMSA” EN COLOMBIA

ahimsa
NECESIDAD DE “AHIMSA” EN COLOMBIA
Imagen de: https://bit.ly/2I5oEcQ

NECESIDAD DE “AHIMSA” EN COLOMBIA

NECESIDAD DE “AHIMSA” EN COLOMBIA
Otras publicaciones de este autor: http://bit.ly/2F9ucST

Para la comprensión de nuestros amables lectores, comencemos primero por explicar el significado de la palabra “ahimsa”: es un término sánscrito que se refiere a un concepto filosófico que aboga por la no violencia y el respeto a la vida, siendo lo contrario de “himsa”, violencia. En forma común y cotidiana, se interpreta como símbolo de paz y respeto hacia los seres capaces de sentir. La “ahimsa” es una importante doctrina del budismo y el hinduismo. En Occidente, el concepto de “ahimsa” fue introducido por el gran Mahatma Ghandi, quien lo consideraba “común en todas las religiones”, incluyendo el cristianismo y el islamismo. Posteriormente, los movimientos occidentales en favor de los derechos civiles, liderados por Martin Luther King, entre otros, se vieron influenciados por este concepto, realizando protestas pacíficas que rechazaban la violencia.

Como estamos en la época de la Semana Santa, tiempo propicio para la meditación y la reflexión en todos los sentidos, quiero comentar con ustedes el presente tema, muy apropiado para la compleja, alborotada y confusa situación colombiana, antes de los acuerdos de paz y también ahora, con más razón.

Como ya lo sabemos, hemos pasado la oscura y horrible noche de la violencia, la “himsa” según los budistas, la cual nos dejó marcados y estigmatizados para siempre, pues fueron 50 años largos y eternos, que nos dejaron en el alma huellas imborrables que poco a poco intentan desaparecer por acción de su majestad el tiempo, por los actos de reconciliación y perdón de muchos colombianos convencidos de hacerlo y por la visita oportuna del Papa Francisco, entre el 6 y 10 de septiembre/17, quien actuó como un faro inspirador que disipó las tinieblas y lastres de ese período ominoso y nos tranquilizó un poco, despejando el camino de esperanza hacia el futuro. Lástima que aún persisten algunos personajes y grupos siniestros y cizañosos (entre quienes está “EL que sabemos”, como dijo alguien por allí, con justa razón), quienes no han querido entender las bondades de “dar el primer paso” hacia el perdón y la reconciliación y olvidar esa época del terror y la inquisición y se deleitan haciendo “sufrir” a los colombianos con insinuaciones y actos del pasado, que debiéramos olvidar para siempre.

Por todo lo anterior, surge la necesidad imperiosa y urgente de implantar ya en Colombia, la cultura del “ahimsa”, la no violencia, ahora que nos aprestamos a elegir a un nuevo presidente del posconflicto, el cual va a recibir la buena herencia de unos acuerdos de paz, algo imperfectos, pero necesarios, que nos ha permitido vivir en unos relativos tiempos de paz y tranquilidad. No queremos otra época más de la violencia ni “cien años de terror y de miedo”.

Como muy bien lo expresó Laura Mora, directora de la película “Matar a Jesús”, inspirada en el asesinato de su señor padre: “El gran triunfo del país sería resistirse a ser violentos y así parar de matarnos”. Ojalá que esta Semana Santa haga cambiar las mentes torcidas de algunos seres siniestros y protervos, junto a sus corazones de ira y acíbar. ¡Dios nos ayude!

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