NARRADORA DE BELALCÁZAR, CALDAS


NARRADORA DE BELALCÁZAR, CALDAS

Ayer miércoles, un día cualquiera, fue extraordinario para mí. Agarrado de la mano y embrujado por la boca de la narradora Emilsen Puentes Agudelo, sin habérnoslo propuesto, fueron pasando ríos, municipios, historias, monumentos, gentes y anécdotas de varios pueblos de Caldas. Ella no es periodista, ni cuentera, ni viajera de profesión. Pero lleva a su Departamento en el corazón. Como transformada me tuvo absorto pintando ante mí a Belalcázar su pueblo nativo, a Risaralda y sus alrededores como si los tuviera tatuados en su brazo o en su alma.
A Caldas, como a Manizales, Chinchiná y Villamaría los llevo pegados a mis recuerdos de juventud. Por allí aún vagan mis pasos y amores de otros tiempos. Viví casi cuatro años y me gradué en el seminario claretiano de Versalles, por la calle 50. Por el año 65. Amo su paisaje, sus gentes, su familiaridad y entrega amistosa.
Pero ayer, lo que no conocí a pié y de vista, lo viví de labios de Emilsen, con su voz anhelante y entrecansada de la emoción y el gusto. Parecía transformada a medida que iba desplegando como en una película las imágenes de su terruño y vecindades. Ella nació en una de esas casas sencillas, recogidas, hechas como de manos de un pintor, sobre la montaña, con cuartitos pequeños, sala amplia para conversar y recibir visitas, cocina y patio para tender ropa y salir a tomar el sol.
Ahh, Caldas es un Departamento singular dentro de la perspectiva nacional. Tiene la forma de ruana, está llena de platanales, viste todos los días de verde y rojo como sus cafetales ya florecidos. Está bañada de varios ríos como el Risaralda que en lugar de fluir para adelante lo hace hacía atrás, como el Misisipi, me decía con seguridad mi narradora fantástica. Yo la oía y le creía. Esos ríos me parecieron mágicos como la tarde que ella me acompañó en una magia paisa sin afán y sin mirar su reloj.
Tan metidos estábamos y fascinados con la conversación que nos pusimos a buscar varios videos para corroborar lo dicho y para oír el bambuco «Por los caminos de Caldas» del maestro Luis Carlos González en las voces de los Hermanos Calero y hacer un recorrido visual y rápido por esos municipios hermanos de la misma familia. Y nos hemos prometido hacer un paseo para ir en persona a mirar el verde café en sus caminos y olerlo mientras lo saboreamos al calor de la amistad.
Ahh, el alma se solaza, el músculo duerme mientras la imaginación paseaba por las montañas, carreteras y pueblos de Caldas. Belalcázar no tendrá un alcázar como el de Toledo, pero tiene un montón de casas con su iglesia, parque, calles limpias y gentes de mirada amiga. Y tiene a esta hija que me ha mostrado no solo la belleza de su municipio sino el encanto de los poblados vecinos vestidos con misma ruana.
22-03-18 9:35 a.m.
Por los caminos de Caldas: https://www.youtube.com/watch?v=JLQquV8b6X4



