
Por: Ferney Meneses Gutiérrez
El destacado líder y escritor, que laboró en el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, durante muchos años, murió en su lugar de habitación, ubicado en el occidente de Popayán, luego de una dura batalla que libró contra un tumor cerebral que empezó a afectar su calidad de vida desde hace más de año y medio.
En febrero del año 2013 fue intervenido quirúrgicamente, y aunque se notó una leve mejoría, posteriormente la enfermedad lo agobió y lo mantuvo lejos de sus actividades a favor de la justicia, de la Pacha Mama, y de las comunidades indígenas.
La partida de don Jorge, quien es el padre del periodista Julián Andrés Caballero, llena de tristeza al departamento del Cauca, puesto que su labor fue un ejemplo de constancia, humildad y sencillez, valores que lo consolidaron como un dirigente integro, como un gran ser humano.
Desde agendapropia.com, enviamos nuestras más sentidas condolencias a la familia de Jorge Caballero, gran señor, gran profesional, y excelente colaborador, con el que compartimos muchas de las actividades en las que acompañamos al Consejo Regional Indígena del Cauca.
Paz en su tumba, don Jorge, lo recordaremos siempre.
En su memoria compartimos uno de sus escritos:
Les regalo una sonrisa
un abrazo solidario…una palabra cariñosa,
una gota de rocío mañanero…
una puesta de sol con su ocaso
ilusionando tiempos tempranamente añejos.
Les propongo tempestades… huracanes de ternura,
esfuerzos descollantes de humanidad entera
comprometida con la Pacha Mama.
Los invito a estar juntos… caminando nuestra tierra
y por qué no… los senderos de nuestra Abya Yala entera
avivando los deseos vigentes en la huella marcada por la historia
nuestra historia.
Quiero mi palabra al unísono…
validando libertades… confirmando autonomías
unida con la nuestra, con la de todos
con la del niño marcado por la guerra
con la del desplazado que visibiliza la tragedia de Colombia en una esquina,
con la del viejo que observa el preludio de lo eterno.
Los evoco en las marchas… en las tertulias… en las asambleas
y en las charlas callejeras…
en las cafeterías y hasta en esos los lugares infamantes
adonde los tiranos nos conducen para doblegar nuestra existencia.
Los incito a mantener las voces inflexiblemente delirantes
agitadas
solidarias
afectuosas
colectivas.
Y a sabiendas que a la felicidad el poder la volvió utopía…
es mi aspiración extrema que la alegría de nuestros pueblos permanezca en nuestros territorios y cotidianidades
como exclamación permanente de rebeldía y resistencia.
Muchos abrazos.
Jorge Caballero
Foto: Archivo Particular