Monte Japio y la COP16


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Monte Japio y la COP16

Si para algo practico debería servir en Santander de Quilichao el amor por la naturaleza y la biodiversidad alborotado ante la pronta celebración de la COP16, en el vecino Cali, sería para preservar a “Monte Japio”.
Con este nombre se conoce, desde el siglo pasado, al último reducto de bosque seco tropical +ubicado en la frontera entre la cordillera central y el Valle del Cauca, que, desde el límite urbanizado de Quilichao, se extiende al noroeste invadido de caña de azúcar.
Desde 2002, en el Plan de Ordenamiento Territorial de Santander de Quilichao, POT, gran parte de “Monte Japio” fue declarada zona de conservación, incluyendo lo que hoy es la finca La Esmeralda, (conocida como finca de Triviño), limítrofe con el casco urbano al sur y hacía el norte, engloba terrenos pertenecientes a las haciendas Japio y San Vicente, que sus propietarios destinaron a la preservación del bosque.
En este sobreviven más de 200 especies de pájaros y mamíferos y es un pulmón verde para los más de 100.000 habitantes de la cabecera municipal y además prestaría una gran labor de eco-turismo, de habilitación de un vivero, y en la educación ambiental de la niñez y juventud que mediante visitas guiadas podrían recorrerlo en sus prácticas de ciencias naturales y ecología.
El relicto de bosque de aproximadamente 1.000 hectáreas, sirve de puente de comunicación de la flora y fauna sobreviviente del valle geográfico del río Cauca, entre las cordilleras central y occidental, que desde Quilichao se extiende hasta Cartago.
Sobreviven aves como las guacharacas, periquitos, azulejos, canarios, tijeretas, azomas, colibríes, pitojuis, martín pescador, cucaracheros, gorriones, iguazas, garzas, torcazas: rabiblancas, moradas. Atravesando el valle bandadas de loras vuelan de cordillera a cordillera. También lo habitan mamíferos como: armadillos, guatines, zorros, comadrejas, perros de monte, reptiles y múltiples especies de insectos que aún sobreviven a la urbanización sin control y al monocultivo de caña de azúcar de los alrededores. Algunas de estas especies son endémicas según estudios realizados.
Hace ya más de tres años un grupo de ciudadanos entabló una acción popular que produjo un auto cautelar de protección del bosque tropical seco del predio La Esmeralda, con un plazo de cinco días, sin que a la fecha ni la ANT, ni la Alcaldía de Santander lo hayan cumplido.
El problema principal que afronta Monte Japio, se debe a que indígenas pertenecientes a los “nietos de Quintín Lame” y del cabildo Munchique Los Tigres, lo tienen en la mira, en varias ocasiones han talado árboles y quemado parte de arbustos y árboles en terrenos cedidos por las haciendas Japio y San Vicente y también en La finca La Esmeralda, actualmente ocupada por personas con antecedentes de “volteadores de tierras o urbanizadores piratas”.
Su anterior propietario, Julio Triviño, antes de morir, en el gobierno de Duque, se la vendió a la cuestionada Agencia Nacional de Tierras, ANT, a cuyos directivos anteriores se les criticó el comprar con sobrecostos varias propiedades en todo el país y, por el afán de concretar dudosos negocios, sin tener en cuenta, si las tierras eran aptas o no, para la agricultura.
En este caso incluso, con pleno conocimiento de que no se debería destinar ese predio para la agricultura por tener ese relicto de bosque tropical.
Precisamente, por estar ubicada en zona de piedemonte, la mayoría del terreno de la Esmeralda es inclinado, poco fértil y de pendiente y en el prosperan árboles y arbustos nativos característicos del bosque seco tropical. También hay algunos nacimientos de agua, humedales y en la parte plana hay un lago en el que antes sembraron tillapia y sirve de refugio a iguazas, pellares y numerosas aves migratorias.
Cuando habitaba la finca Julio Triviño, construyó una piscina semiolímpica de 20 metros forrada en azulejo, habilitó un hostal para atender eventos y alojar visitantes y en las colinas circundantes sembró mango Tommy.
Al no ser apta para la agricultura el Cabildo del resguardo Muchique Los Tigres, a quien iban a adjudicársela, la rechazaron, pero un grupo de ellos la ocupó incluida la casa que en parte ha sido desmantelada y el sector de la piscina, donde los fines de semana, lo alquilan para ruidosas fiestas.
Grupos de ambientalistas y avistadores de pájaros han presionado al municipio y a la ANT para que garantice la preservación de “Monte Japio y especialmente los terrenos de “La Esmeralda”, pero no han podido lograrlo; mientras la devastación de la vegetación continúa con la quema de rastrojo o maleza, según algunos indígenas y tala de grandes árboles cuyos troncos ahora se han dispuesto para la fritanga, tal como lo documentan varias fotografías y videos.
Estas prácticas en “Monte Japio” contradicen con el discurso que a través de diferentes medios proyectan comunidades indígenas como protectores “madre tierra” de la naturaleza, del bosque y las aguas, cuando les critican que no cultivan gran parte de las hectáreas que les han adjudicado en el departamento, y ellos aseguran que son para destinarlas a la preservación de la “Pachamama” con sus bosques, montañas, ríos y nacimientos de agua.
En medio del antiguo predio de la Esmeralda hace más de una década, el señor
Triviño parceló propiedades a cuatro propietarios que allí construyeron sus casas. Este grupo de indígenas que ha invadido el predio La Esmeralda, permanentemente los ha atacado con amenazas verbales, lanzando bombas alrededor de sus predios. Lo último que hicieron fue tumbar un rancho de uno de ellos ante lo cual acudió la Secretaría de Gobierno e inspección de policía sin que se detuviera a los responsables. Como si fuera poco, los indígenas a cada rato les cortan el agua del acueducto del predio. Por estos hechos una de las familias tuvo que desplazar sus hijos a Jamundí ante la zozobra permanente. Los indígenas les han sentenciado que de allí los van a sacar y que es mentira que ellos sean propietarios y que ocuparon el predio después de adquirirlo la ANT, “lo cual es falso pues tenemos nuestras respectivas escrituras que nos acreditan como propietarios desde hace muchos años”, dice uno de ellos.
A raíz de diversos informes de la Secretaría de gobierno, las autoridades municipales de Santander de Quilichao, los ambientalistas y “pajareros” están pendientes del cumplimiento del último auto del Tribunal Superior Administrativo del Cauca, que en un plazo de cinco días exigió a la ANT un informe sobre el manejo dado a La Esmeralda. A la CRC, también le exigió un inventario sobre los recursos naturales existentes en el predio y al cabildo Munchique-Los Tigres respuesta sobre el proceder de algunos de sus comuneros en el área de reserva.
Luego de múltiples solicitudes del gobierno municipal y el Grupo ecológico de Santander de Quilichao, GES, hace tres semanas, funcionarios de la ANT enviados desde Bogotá, hicieron una visita a la Esmeralda y se reunieron con funcionarios de la alcaldía, de la CRC, los propietarios del predio, el Grupo Ecológico de Santander y distintos ambientalistas.
La ANT volvió a negar los daños al bosque del predio, lo cual es contraevidente con el informe sancionatorio en curso de la CRC. Se acordó hacer una nueva visita con las distintas entidades y enviar por parte del director de la ANT una autorización a la alcaldía para la vigilancia del predio, pero a la fecha esta no ha llegado, ni se ha realizado la visita al predio. El director de la CRC, Amarildo Correa, se mostró dispuesto a colaborar en el proceso de recuperación y preservación del bosque seco, entidad que ya había expedido un informe técnico sancionatorio el 20 de septiembre de 2023 al Cabildo Muchique Los Tigres y a la ANT.
Los ciudadanos propietarios en el predio afectado y los ambientalistas, manifiestan su desconcierto por la falta de actuación de todas las autoridades en este problema, incluyendo al Tribunal Superior del Cauca que en más de tres años no ha fallado la acción popular entablada por un grupo de ciudadanos en defensa de Monte Japio.
Con motivo de la COP16 a celebrarse desde el 21 de octubre en Cali, y para intentar forjar la convivencia pacífica entre las diferentes etnias, comunidades y gremios que comparten territorio y han estado enfrentados por la defensa de sus intereses, se espera que como fruto práctico de este evento internacional, se pongan de acuerdo: la Agencia Nacional de Tierras, ANT, el ministerio del Ambiente, la Corporación Autónoma del Cauca, CRC, la alcaldía de Santander de Quilichao, comunidades indígenas del cabildo Munchique Los Tigres, los “nietos de Quintín Lame, Asocaña, la ANDI, Cámara de Comercio del Cauca, habitantes vecinos del sector, representantes de los centros de educación secundaria y superior del municipio, y grupos ambientalistas y de avistadores de pájaros de Santander de Quilichao, para en conjunto estructurar un plan de recuperación, manejo y protección del predio “La Esmeralda” y las cerca de 1.000 Has que conforman “Monte Japio”, último reducto de bosque seco en el piedemonte suroriental del valle geográfico del río Cauca.
En La Esmeralda, aprovechando la infraestructura existente y recuperando el bosque seco tropical se puede desarrollar un programa de educación ambiental, creación de un vivero de especies nativas y de ecoturismo enfocado al avistamiento de aves.
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