Meditaciones de cuarentena (4)


Meditaciones de cuarentena (4)

Sin duda éste es un tiempo difícil. Como en la novela de Camus, aparecen las pasiones más bajas de la raza humana, pero también los sentimientos altruistas de quienes buscan salvar a la humanidad.
El virus, sin duda, nos pone de frente al problema de la especie, cómo sobrevivir en condiciones adversas; muchos creen que se trata de una campaña orquestada desde las altas esferas del poder mundial pero cuando nos toca, cuando son los amigos quienes se contagian o quienes mueren, la realidad cambia de sentido, es como cuando el dolor toca a la puerta y no la hemos marcado con el signo dictado por el Espíritu Sagrado para que el Ángel del Mal pase de largo.
Estuvimos en vilo por el contagio de dos personas muy apreciadas residentes en Madrid, tuvimos que desempolvar el rosario heredado de nuestra madre para invocar al Dios también heredado y rogar incansables por su recuperación.
Todos los días, ese diálogo corto con textos de WhatsAp para enterarnos de su evolución en un medio en donde la medicina es mucho más generosa que la nuestra, aunque opera también el descarnado negocio de los servicios asegurados.
En realidad lo cruel de la enfermedad es el aislamiento radical al enfermo marcado por el dolor, la tos frecuente, los pulmones que se niegan a aspirar y espirar.
Por fortuna, nuestras entrañables amigas no tuvieron que ser entubadas porque de allí muy pocos salen.
Luis Sepúlveda, escritor chileno, muere en Oviedo por Covid 19, y eso que los escritores por antonomasia vivimos confinados, nos afectan seriamente los ácaros de libros y manuscritos, entonces duele la presencia de este bicho al que le atribuyen poner a prueba todo lo que la humanidad ha conseguido en el último siglo que parecía hacernos invencibles.
Toda la técnica, el avance científico, las estructuras políticas que reivindican a la mayoría de la población, los sistemas de seguridad social, las complejas redes hospitalarias, la estratificación poblacional para ubicar fácilmente a los más pobres y a los millonarios, la capacidad de interconexión personal, la “Aldea Global”, la tecnocracia, la psicología, la misma antropología, la técnica política, los medios veloces de transporte seguro, la suntuosidad y el poder del dinero, todo eso parece basura frente a un elemento microscópico que se aloja en el sistema respiratorio y pone en crisis el poderío de una humanidad despersonalizada, tan preocupada por los derechos individuales por encima de los derechos colectivos, por la sodomía como reivindicación, por la limitación de la especie como principal amenaza a la que según Kissinger y sus áulicos de Harvard hay que reducir drásticamente mediante prácticas poco ortodoxas como el aborto, la eutanasia, la asexualidad, la feminización del hombre.
Tal dicen que el imperio romano cayó cuando los hombres perdieron su sentido de ser hombres. Por lo tanto, de aquí surgirá una nueva humanidad, no se sabe si peor o mejor.
*****************************
Otras publicaciones de este autor:




