Mecánica preelectoral para el 2026


En los preparativos para las elecciones de marzo de 2026 para renovar Cámara de Representantes, Senado y elegir el sucesor de Gustavo Petro, con primera vuelta en mayo, tanto los llamados partidos de “centroderecha” como los de “centroizquierda” hacen gestiones para captar el mayor número de seguidores, a la par que radicalizan posiciones, discursos y ataques a los contrarios; mientras los del llamado “centro”, permanecen “tibios”, sin mostrar sus cartas y quizá, esperando que con su agresividad se desgasten los extremos.
Sin duda los partidos y movimientos que apoyaron al presidente Petro, son los que han mostrado más cohesión, claridad sobre la táctica y estrategia y mecanismos para elección de candidatos y cronograma a ejecutar en lo que resta de este año e inicios del próximo.
Sin embargo, no la han tenido fácil, pues en el Consejo Nacional Electoral, CNE, la mayoría de miembros hacen oposición al gobierno y manipulando los códigos electorales, han dilatado la fusión de otros movimientos en un solo partido. Esta tendencia se evidenció con el boicoteo del magistrado Campo, de militancia conservadora, al negarse inicialmente a la legalización del movimiento Progresistas que habilitaría a congresistas como María José Pizarro y David Racero, avalados por MAIS, movimiento indígena que no quiere desaparecer y perder su personería jurídica al fusionarse en un partido mayoritario de izquierda.
“Pero si las conversaciones no surten efecto y la fusión del Pacto se ve truncada, el petrismo se prepara para otros escenarios, pues si algo tiene claro es que debe tener todo resuelto para antes de noviembre, cuando inician las inscripciones de los candidatos al Congreso, el escenario al que Petro le está apostando para obtener mayorías.
La agrupación confirmó que ya tiene un listado con 165 aspirantes al Senado y 401 a la Cámara, pero todavía es incierto si podrán o no cobijar todas estas aspiraciones bajo el rótulo de Pacto Histórico. Si niegan la fusión del Pacto, podrían realizar igualmente la consulta, pero en ese caso cada partido que integra la coalición construiría su propia lista con candidatos y el ciudadano elegiría el tarjetón que desea votar.
También tienen en mente que el Polo Democrático, que recientemente hizo cambios en sus estatutos, renuncie a su nombre para adoptar el de movimiento político Pacto Histórico. Luego, los partidos Colombia Humana, Unión Patriótica, Partido Comunista y otros renunciarían a sus personerías jurídicas para irse con el Polo una vez asuma el nombre de Pacto. Pero esto tendría que pasar por el Consejo Electoral.
Si nuevamente les niegan este camino, desde ya maquinan otra ruta que califican como poco “ortodoxa”: solo un partido presentaría una lista y los demás serían demandados por sus mismos militantes argumentando una violación a sus derechos de elegir y ser elegidos, pidiendo quedar en libertad para llegar a otros movimientos, en este caso el que presentó lista”, según publica El Espectador en el artículo https://www.elespectador.com/politica/gustavo-petro-maria-jose-pizarro-y-progresistas-cambio-de-postura-en-consejo-electoral-dio-nuevo-aire-al-petrismo-2026/
En la campaña presidencial, a pesar de los amagues de división entre los petristas “pura sangre”, como Gustavo Bolívar, Carolina Corcho, Susana Muhamad, Gloria Ramírez, Camilo Romero, el aspirante sorpresa Iván Cepeda y “aparecidos y camaleones” como Daniel Quintero y el pastor Saade, el presidente Petro impuso la orden de no discriminar, vetar precandidatos, ni dividir los posibles votos antes de la primera consulta interna que se daría en octubre de este año entre los 10 precandidatos del Pacto Histórico, para qué, el que obtenga mayor votación, en las elecciones de marzo de 2026, se enfrente a precandidatos de otros partidos, como Roy Barreras y Carlos Caicedo, y así, el 31 de mayo de 2026, presentarse a la primera vuelta, con un solo candidato del Frente Amplio para competir con él, o los candidatos de la derecha y el centro, buscando asegurar el cupo a la segunda vuelta.
Por la derecha, antes y después del asesinato de Miguel Uribe Turbay, los precandidatos de Centro Democrático, y los partidos Cambio Radical, Conservador, Liberal y de la U, no han mostrado suficiente aprobación en los sondeos como para sustentar una candidatura competitiva.
La estruendosa aparición de los imitadores de Milei y Trump: Vicky Dávila y Abelardo de la Espriella, alimentó algunas expectativas en medio de la avalancha de precandidatos de centroderecha, quienes sin mayor peso se esfuerzan por figurar; mientras que, sobreponiéndose a su enfermedad, Germán Vargas Lleras, intenta venderse como el más preparado y con carácter para enfrentarse al candidato del gobierno.
En el “centro”, Claudia López y Sergio Fajardo, fuera de puntadas en algunas entrevistas a los medios y mensajes en las redes, permanecen agazapados, aprendiendo de anteriores campañas cuando, sobre todo Fajardo, madrugó a lanzarse y fue el primero que se desgastó sacando mínima votación.
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