Mas sobre los personajes del bicentenario


En columnas anteriores habíamos señalado que con motivo de las celebraciones del próximo bicentenario de la Universidad del Cauca y a la manera de un más que merecido homenaje recordatorio de su memoria, era pertinente recordar a varios de esos personajes, que participaron en el acto y en el momento fundacional de aquel acontecimiento, de tan significativa trascendencia en la vida y en la historia de la ciudad de Popayán. Acontecimiento que se confunde e identifica con la mejor y más valiosa imagen que ha perdurado en la forma de asumir y percibir la ciudad.
Algunos de esos personajes, muy seguramente, hoy son habitantes del olvido colectivo: tal vez por eso la memoria es inquietante: reproduce hasta el olvido.
Entre aquellos personajes, destaca de manera preferencial don LINO DE POMBO O”DONELL. Desde la fundación misma de la universidad en el año de 1827 y durante los primeros años de su organización y consolidación, la nueva institución, contó con el aporte y la tutela intelectual y académica de este singular y polifacético personaje, que durante muchísimos años de su fecunda vida fue también un personaje clave en la materialización de las formas y los procesos de la vida republicana.
Lino de Pombo nació en la ciudad de Cartagena en el año de 1797.Fue hijo del payanés Manuel de Pombo y de Beatriz O”Donell, dama de origen irlandés, que también fueron padres de Matilde Pombo, también nacida en Cartagena. Matilde contraería matrimonio con José Rafael Arboleda que serían los progenitores de Julio y de Sergio Arboleda. Lino, quien vino a radicarse en Popayán, contrajo matrimonio con Ana María Rebolledo. Fueron los padres del gran poeta nacional Rafael Pombo Rebolledo y de Manuel Pombo Rebolledo, también destacado y reconocido escritor costumbrista.
En su juventud Lino viaja y permanece varios años en Europa donde estudia ingeniería y matemáticas modernas. De regreso a la Nueva Granada participa activamente en las guerras de independencia al lado de Bolívar y Santander. Con Santander establecerá una sólida y estrecha amistad. En la presidencia del general Santander, Lino será nombrado secretario del interior, lo que hoy equivale al ministerio de gobierno.
En el año de 1827, casado y viviendo en Popayán, había acompañado a Tomas Cipriano de Mosquera como su jefe de Estado Mayor. Derrotado Mosquera en la Batalla de La Ladera por José M. Obando, Lino estuvo a punto de ser fusilado por el sanguinario “Tigre de Berruecos”. Por insistencia de su esposa, abandona la carrera de las armas y se dedica con apasionado fervor a sus actividades intelectuales.
Regresa Santander de su exilio y asume la Presidencia (periodo de 1832 a 1837). Le insiste de manera reiterada a Lino de Pombo para que abandone Popayán y acepte el cargo de ministro del interior. Lino se muestra renuente a contraer ese compromiso, en su correspondencia alega estar demasiado contento y complacido siendo docente de matemáticas y continuando en la organización y consolidación de la universidad. Por otra parte, le comenta a Santander, que su esposa Ana María está en estado de embarazo. Embarazo de seis meses, de aquella criatura que al nacer se llamara Rafael Pombo. Pero Santander insiste y hasta fatiga con su propuesta. Muy a su pesar el matrimonio acepta trasladarse a la lejana y brumosa Santa Fe de Bogotá. Alla nacerá el poeta Pombo en noviembre de 1833, y allá vivirán el resto de sus días tanto Lino como Ana María.
Mientras estuvo vinculado a la Universidad a don Lino se le delegó el proceso organizativo y administrativo de la nueva institución. Desde el mismo momento fundacional Lino de Pombo, por consenso unánime del nuevo consejo directivo, es encargado de la tutela y de la orientación académica y filosófica que debe alimentar el proyecto educativo universitario dentro de las inéditas circunstancias tanto políticas, sociales e ideológicas que inaugura también la nueva estructura republicana surgida como consecuencia del triunfo en las guerras de independencia.
En octubre de 1830, en un valioso y sugestivo documento que elabora don Lino y que pronuncia a la manera de discurso para dar apertura a los estudios universitarios, plasma su visión y sus conceptos sobre la función que compete a la Universidad recién fundada para cumplir como promotora e impulsadora de llevar a cabo: “una revolución en los hábitos, en las ideas, en las leyes y en las relaciones sociales”.
Dicho documento, sobrio y culto, acoge y repasa con espíritu crítico y comprensivo el devenir del conocimiento en la cultura occidental. Documento que constituye, sin lugar a dudas, el verdadero acto de fundación intelectual de nuestra universidad del Cauca.
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