MAO EN LAS ACERAS


«No digáis que el peligroso paso
es algo inexpugnable.
Mañana
de un solo salto
cruzaremos su cima.
Más allá las montañas
son como el mar azules
y el sol poniente es rojo,
rojo como la sangre».
(Obra poética de Mao Tse-tung)
En el “agáchese” bogotano, como se le dice a los libros sobre los andenes de las calles, medio escondido se hallaba el libro rojo de Mao Tse-tung: “Seis escritos militares”, en una impecable edición de bolsillo. Con textos de la edición china de las Obras Escogidas del Gran Timonel, publicados por la Editorial del Pueblo, como lo registra la nota del editor de la publicación del 72.
Fue un verdadero hallazgo esta curiosidad bibliográfica. Escondido entre muchos autores puestos en desorden a la vera del camino. Este tipo de publicación con precio de menos de un dólar, surgió de pronto como una roja langosta extraviada de la inmensa nube, que en los años sesentas y setentas, cubrió todo el cielo, enviados por la revista Sinjua de Pekín. Entre los libros rojos, que llegaban por cajadas a Bogotá, estaban: “Las cinco tesis filosóficas”. Y no había una sóla biblioteca casera, la cual no contuviera en sus estantes uno de ellos.
Hasta su fino papel hecho de arroz, sirvió para acoplar cigarrillos con mala hierba. Pudiéndose afirmar hoy, que muchos de los fumadores colombianos de todos los partidos y movimientos literarios, se fumaron al camarada Mao Tse-tung.
Aunque si hubo algunos que fundaron ejércitos populares, para combatir al imperialismo, del cual decían con el presidente chino, que sólo era un tigre de papel. Aseveración que se demostró con su derrota vietnamita.
Afirmo ahora, que tardíamente lo hallé a una edad avanzada, no adecuada para trotes libertarios. Y cuando están a punto de firmarse los acuerdos habaneros, con una organización enmontada medio siglo, la cual estuvo conducida hasta su edad avanzada por otro campesino, que nunca escribió nada como el chino. Ni siquiera una epístola como las que acostumbraba Bolívar. Tampoco el anciano insurgente nacional trazó letras a lo Mao. Múltiples escritos en los que aplicó la dialéctica marxista para sus tácticas y estrategias victoriosas en el Asía.
Gracias a estos: “Seis escritos militares”, hallados al azar, su fino papel de arroz, también sirvió para acoplar cigarrillos de mala hierba. Pudiéndose afirmar hoy, que muchos participantes de todos los partidos, y movimientos literarios, se fumaron entero en las ciudades al camarada Mao. En vez de irse para el monte a hacer la revolución.
Alegría de Pío. /2/9/2015. 9:00 a.m.




