Luis Sarta, el luthier nortecaucano que rescata la cultura


Con sus oídos repletos de sonidos clásicos que emanan de aquella emisora en la que Mozart, Beethoven, Bach y Tchaikovsky son protagonistas, el lutier Luis Sarta continúa en su taller el proyecto que inició hace más de seis meses.

Dado su espíritu curioso, este quilichagüeño, agricultor y también músico, ha venido desarrollando un violín, pero no uno cualquiera, sino un violín hecho de guadua, una de las plantas nativas más representativas de los bosques andinos y materia prima que, según él, tiene infinitas bondades.
¡Claro!, alguna vez habrás visto un violín de guadua, un instrumento mudo que artesanos diseñaron para decorar casas, habitaciones y museos; sin embargo, el violín que ahora ha elaborado con especial cuidado y gran creatividad el luthier Luis Sarta, hoy suena, casi tan parecido a un violín tradicional europeo.
Llegamos a su taller, situado en un ‘bosque mágico’ de guaduas curvadas, único en el mundo, construido y administrado por su hermano Diego Serna. Luis y los suyos suelen sonreír y hablar de todo un poco, mientras sus manos, con ayuda de algunas herramientas pulen el alma, el clavijero y el puente de su instrumento.
Nos recibió con sorpresa, en realidad no sabe lo trascendental que puede llegar a ser su innovación.
Entre el canto de los pájaros y con un vaso lleno de café, Luis le comenta a la revista Visión Comfacauca, que su objetivo es rescatar la cultura y las tradiciones musicales del Cauca que se han venido perdiendo.
Dice también que la historia de los violines caucanos no está escrita, pero que según la tradición oral, los afros de la época colonial construyeron sus propios instrumentos para hacer sus fiestas, porque no tenían acceso a los de sus amos, y aunque alguna vez inventaron el violín de guadua, incluso de lata, no lograron la afinación ni el volumen adecuados.
Ahora, con ayuda del internet y con la colaboración que le ha brindado el maestro Luis Carlos Ochoa, director del Taller Integral de Músicas Caucanas y Colombianas, TIMCCA, liderado por la fundación Colombina y Comfacauca, Luis, con paciencia y esmero, ha logrado que músicos interpreten su exótico violín.
“Hablé con el profesor Luis Carlos Ochoa, él me prestó un violín europeo y desde ese entonces mi tiempo se absorbe en este proyecto, es una pasión. Ahora me entusiasmo y quiero conocer más sobre la parte técnica. No soy capaz de desarmar el violín que me ha prestado el maestro, así que le meto espejos y veo cómo está construido por dentro, además, la guadua es un material muy sonoro y eso me ha ayudado bastante”.
Siempre con una sonrisa en su rostro y sus manos algo desgastadas e inquietas, este luthier de Santander de Quilichao, piensa en su país y en su Cauca, cree con fe infinita que es posible tener paz cuando se toca un instrumento, cuando se rescatan los valores y cuando se sigue construyendo cultura. Ahora solo piensa en seguir perfeccionando su violín y con ayuda de Dios, como lo expresa, quiere enseñar a jóvenes y niños el arte de la luthería para conservar la tradición y hacer un relevo generacional.
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Publicación original de la revista Visión Comfacauca Edición #7 – Marzo 2016



