Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 2 de octubre de 2026
miércoles 25 diciembre, 2013 a las 9:54 pm

LUCES DE NAVIDAD EN CALI

LUCES DE NAVIDAD EN CALI
Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
LUCES DE NAVIDAD EN CALI
Multitud en orden camina en la noche por el Bulevar y Parque de la Caleñidad

Cali está estrenando cara este fin de año. Hace unos pocos meses se abrió, por fin, el hundimiento de la Avenida Primera, la más concurrida y que desfoga el tránsito intenso de vehículos por el centro de la ciudad. Para ello se ha dado paso por el bello túnel de un kilómetro de extensión. También se ha abierto el Bulevar del Río y el Parque de la Caleñidad que propicia la recreación de sus residentes y turistas.

Ahora, con motivo de la época de Navidad, desde el pasado 16 de diciembre, quienes vivimos en Cali o llegan de otros lugares, tenemos la oportunidad de ver el espectáculo de luces, imágenes y sonidos que idearon la Alcaldía y Corferias.

Para hacer más placentero el paseo nocturno por el alumbrado del Bulevar, en el horario de 6, 8 y 9:00 p.m. en punto de cada hora, se da comienzo a una sesión de 15 minutos para ver y oír un video* promocional de Cali y de la celebración de la Navidad.

Al estilo de escenarios y proyecciones espectaculares como se pueden ver en Florencia, en Nueva York o Bogotá, se han montado una serie de imágenes sobre el marco de dos de los edificios más icónicos del centro histórico de Cali: El Teatro Jorge Isaacs y la sede antigua de Coltabaco.

Cuando el reloj señaló las 8:00, los reflejos luminosos que estaban descansando se activaron y por el arte de la magia de los camarógrafos se abrieron sobre la fachada de Coltabaco unas ventanas de color rojo, verde, amarillo y su portada semicircular se tiñó de vinotinto y rojizo. Por las orejas entró un zumbido como látigo salido del centro donde estábamos y empezó la función.

Unas ventanas se encendían, otras se apagaban, como jugando a las escondidas. Unas subían y otras bajaban, se alineaban, cambiaban de color. Parecían como gatos que asomaban la cabeza, elevaban la cola, se enfurruscaban y luego salían corriendo.

En realidad las ventanas existen, pero están selladas por dentro. Las han pintado de blanco con anterioridad para poder realizar este juego de imágenes. De pronto, todas las ventanas se iluminaban como si unas hadas estuvieran de codos allí, mirando a toda la gente que las esperaba de pie abajo con sus ojos muy abiertos.

Los focos giraron hacia la esquina siguiente y saludaron con su luz verde-roja-amarilla a la puerta del antiguo Isaacs. Su frontispicio se iluminó y mostró sus fauces como un edificio con la boca abierta. Poco a poco unas ventanas fueron apareciendo como gnomos que estuvieran subiendo y bajando por ellas con vestidos cuadrados. Los instantes estaban acompañados de sonidos extraños, golpeantes, venidos del más allá, pero estaban acá, muy encima de nuestros sentidos.

Una multitud antes no vista a estas horas en la plaza-zoleta contigua al Parque de los Poetas donde la poeta Jenny Cabrera llama a los versos, no salía de su asombro. ¿Cuándo en Cali se había visto semejante espectáculo gratuito para alegrar al tiempo a muchas familias en Navidad? Era un regalo visual, no agresivo, musical y agradable.

A veces la fachada que servía de telón se iluminaba completa y dejaba ver la estructura de una maqueta irreal con ventanas, líneas, adornos vegetales, con figuras en forma de gusanos y volvía a desfigurarse, para engañar a quienes mirábamos la escena.

Aparecieron la estrella de Navidad, el trío de la Virgen, José y el Niño que levitaban hacia abajo. También, las estampas más famosas de Cali: Su bandera, el prócer Joaquín de Caicedo y Cuero, don Sebastián Belalcázar y un Cristo que abría y alzaba los brazos sobre un cerro inexistente. Se oyó un homenaje a la salsa, villancicos, el himno a Santiago de Cali y cerró la función el escudo de la Alcaldía de la Sucursal del cielo y sede de los Juegos Mundiales.

Sonó otra explosión de aplausos. Era la ciudadanía que expresaba su sentimiento de satisfacción y regocijo, sin ningún interés político ni personal por esta oportunidad cultural.

25-12-13     3:55 p.m.

Articulos relacionados