LOS TAPETES



Muchas veces he preguntado desde esta columna sobre quiénes son los asesores de imagen del presidente Santos. Nunca se ha presentado una información oficial. Por los ires y venires del gobierno santafereño, unas veces dicen que los contrataron en USA, otras que en Londres. Pero por estos días, el presidente Santos si no ha hecho el oso, ha metido la pata, como dice Semana, la revista que dirige su sobrino, o ha caído en camisa de once varas.
La semana anterior, el presidente de la nación se equivocó amenazándonos. Su gobierno tropezó con la gigantesca pero muy sospechosamente oculta quiebra de Estraval. Y como si fuera poco, se tranzaron en una discordia con las Farc sobre si firmar el pacto de La Habana el 20 de julio o el 7 de agosto. Parecería que no tiene asesores de imagen.

En el elegante matrimonio de su hija, se tomó una fotografía que circuló por redes profusamente, donde se ve a un feliz papá llevando a su hija a través de los jardines de la residencia campestre de Hato Grande, mientras caminan encima de un acumulado incontable de tapetes persas de colorinches variopintos, uno seguido detrás del otro.
La imagen no pudo ser más corroncha ni más ofensiva. En Colombia se toleran los tapetes rojos de los grandes episodios (e inservibles para otros oficios), pero no se provoca innecesariamente a millones que no tienen ni un colchón en sus hogares donde tirarse a dormir.
Obviamente no se va a conocer quien fue el organizador de ese convite que me hace recordar las fiestas retadoras de María Antonieta, los días antes de la Revolución Francesa. Pero estoy por creerles a quienes vienen afirmando desde hace días que el presidente Santos tiene asesores haitianos .Esas corroncherías son más de culturas vudú que de santafereños emperifollados.
Publicado en ADN, junio 21 de 2016.
@eljodario
[email protected]



