
Los taitapuros o años viejos se pasean por las calles

Como es tradicional en un municipio ubicado en el sur del Cauca, desde los primeros días de diciembre se desborda de alegría y entusiasmo por las fiestas navideñas y el comienzo del año; me estoy referenciando a Bolívar Cauca, lugar en donde se gestan un sinnúmero de programaciones en navidad y fin de año para comenzar a gestar el gran carnaval de negros y blancos, que convoca a propios y extraños a participar. En esta oportunidad nuestro referente son los “taitas puros o años viejos”, que son personajes exclusivos, que según los investigadores tienen sus orígenes en la raza pijao donde se les consideraba como el dios del fuego y de las cosechas, en otras partes con estos muñecos o adefesios se realizan ceremonias que dan origen a rituales de purificación para alejar malas influencias. Y las energías negativas sobre las faltas cometidas.
En la cabecera municipal de Bolívar Cauca, estos muñecos ambulantes que representan a muchos personajes políticos, deportivos, de la farándula, típicos, entre otros son representados en gigantescos adefesios que sobrepasan los tres metros de altura, con un enorme parecido a la esfinge original; que cuando se tiene presente desfilan al lado del representativo muñeco, que siempre va acompañado por un grupo musical bailando y saludando al publico que sale a admirarlos y aplaudirlos cada vez que realizan los recorridos por las principales calles, donde esta movilización es aprovechada por los jurados que toman atenta nota para evaluarlos y buscar una calificación favorable por la creatividad, trabajo, artesanía, colorido, puntualidad, orden, etc. Para algunos lectores que no conocen sobre el tema, en los departamentos de Cauca, Huila, Tolima y en algunas poblaciones de Nariño, al muñeco que se le llama “taita puro o año viejo”, que es una deidad indígena, debido a que en la region nororiental andina colombiana y específicamente en el departamento de Santander se les denomina “carranchos o carrancios”. En algunos lugares hace muchos años estos monigotes que eran incinerados el ultimo día del mes de diciembre o sea el 31 de diciembre, eran rellenados con pólvora y después de que se leía un testamento que era acompañado por viudas y dolientes se le prendía candela ante la admiración y risa de las supuestas herencias que les dejaba a muchas personas y familias, que en algunas ocasiones se descubrían los secretos, generando enemistades y separaciones.
Así se considere como dice alguna leyenda, el hijo de la candileja, de quien se le culpaba el fracaso de una cacería, matando a su padre, que le extrae el corazón y lo lleva para que madre lo sazone en las brasas, sabedora del drama, da la muerte a su hijo con sus propias manos; pues en nuestro pais no deja de ser una leyenda colombiana y de centro américa, sin embargo pues en distintas poblaciones caucanas y en especial para “los bolsiverdes”, no deja de ser un legendario personaje, dejando arraigo para muchas generaciones. Pues en nuestro querido Cauca, podemos señalar que estos cambios son el arraigo de donde provenga porque estas transformaciones son gracias a un rito, porque no deja de ser un muñeco por el que se purgan las tristezas del año y nos preparamos para el futuro; reencontrándonos para prepararnos para el año venidero o sea una tradición para despedir lo bueno y lo malo del año; que según las costumbres la quema tiene que ser a medianoche convirtiéndose en un ritual de purificación para alejar las energías negativas del año que culmina, representando la eliminación de lo pasado para permitir la regeneración del tiempo y las energías, y abrir el camino para la buena suerte al año venidero; todo esto se hace con frases de despedida y peticiones cuando es encendido el muñeco en una fogata, con la intención de que arda durante la medianoche del 31 de diciembre y para dar inicio al primer día del Año Nuevo. Esta practica ritualista se origina en Ecuador y se extiende por el sur de Colombia y es considerada como el evento mas importante de las comunidades del sur, al final de cada año. Hasta aquí esta crónica. Les deseo un Feliz Año y Prospero año 2024.
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