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Domingo, 4 de octubre de 2026
jueves 16 noviembre, 2017 a las 6:00 pm

LOS SUEÑOS

LOS SUEÑOS
LOS SUEÑOS
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

LOS SUEÑOS
Imagen: http://jimwarren.com/portfolio/stairway-heaven/

Los sueños no le ocurren solo a los seres humanos. También sueñan los perros, gatos y caballos y ratones. Es una región subliminal que desarrolla su estado en bosques, ciudades encantadas, viajes por ciudades con calles frías y esquinas sospechosas, mares con tormenta, fiestas con bailes y violines, en alcobas con almohadas y cojines y vapores muy calientes. Es distinta del sueño que es una actividad de descanso por la noche luego del trajín del día.

Dentro del sueño, producto del cansancio, beber licor y consumir otras sustancias, existen los sueños. Tal vez es una necesidad del cuerpo y de la mente que los necesita como una terapia para darle cuerda suelta a deseos o inclinaciones no cumplidas. De este último tema no tengo interés en decir ni una palabra.

Tan solo discurriré sobre los sueños como válvula de escape o a disposición de los humanos para visitar como en un cuento de Julio Verne el fondo de lugares y escenas o los océanos que existen en las regiones que solo la mente crea en ellos fugazmente.

¿Quién no ha soñado casi todas las noches? ¿Quién no despierta a veces sorprendido, asustado o llorando por algo que en su cabeza estaba ocurriendo en un sueño o pesadilla? Aunque también uno se desilusiona porque se despertó en lo mejor del viaje o de la fiesta o de la escena. Los sueños son casi reales y el que los sueña los vive durante horas, casi días enteros, si el sueño dura toda la noche…

Aunque hay sueños que llamamos pesadillas. De ellas no querríamos ni acordarnos absolutamente. Habría que preguntarle a los sicólogos – pero no lo haremos – si ocurren por fracasos, deseos incumplidos, decepciones o por estar en mala posición durante el sueño, sencillamente. Esas pesadillas no merecen llamarse sueños, no es cierto?

Pero los sueños de verdad sí merecen la «pena» que existan y ocurran con frecuencia. Aunque a veces el subconsciente nos indica que eso no lo debimos soñar… Mas ya lo soñamos y no hay remedio. Ni habrá que arrepentirse de haber tenido esos sueños, no? «Los sueños, sueños son», lo dijo sabiamente Calderón. Aunque Freud lo pudo contradecir. Para el caso de nosotros, no importa su opinión.

De esos sueños que sí son, nos alegramos al día siguiente y lo contamos a los amigos y hasta con pelos y señales, como se dice. Son tan reales… O bien pudiéramos hacer un libro con todos ellos. No conozco ese libro, ustedes, sí?

Uno a veces dice que todas las noches uno hasta debería tener sueños, de esos que nos alegran. Ir en un barco, sin tormenta, ir de excursión por la tierra de Bagdad en compañía de Simbad… o, algo así… Encontrarse con los amigos de Salomé y asistir a una de sus danzas o escuchar a medianoche de boca de Sheherazada alguno de sus cuentos o acompañar a Julio en una excursión a la mitad de la tierra en un avión topo… Vaya, vaya…  

16-11-17                                                10:01 a.m.

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