LOS PEROS EN LA CANDIDATURA DE TRUMP



Respeto mucho el concepto de democracia que pregona EE. UU. y valoro la vitalidad y el arrojo de Trump para lanzarse a la candidatura de la Presidencia en su País. Cualquier ciudadano lo puede intentar y valerse de urdir estrategias para lograrlo. Todo,- o casi todo – es válido en un país de máximas libertades ciudadanas. Hasta intentar poner zancadillas a todos los votantes para impedir que lleguen a sufragar el día de elecciones. Su imaginación no tiene límites ni su fortuna.
El país de Washington, Lincoln, de los máximos líderes de la libertad de expresión y de la política del buen vecino, ha brindado las garantías necesarias y suficientes a quien inicia una campaña que también respete los valores tradicionales de los EE. UU. Mientras no vulneren principios y la dignidad de la comunidad, de otras naciones o de las personas un candidato puede tomar posiciones ante un micrófono o ante un público en una plaza.
Por lo menos no queda bien que quien aspira a ocupar el solio que aprestigia a EE. UU., amenace a México a replegarse en su territorio y amurallar sus fronteras por propia mano porque no le gusta al señor Trump. No puede ser cierto que esté forzando al pueblo mexicano a convertirse en su vecino incómodo y, además, a vencer su brazo por adelantado para construir una separación entre nación y nación. El muro de Berlín fue baldón y señal de guerra entre Oriente y Occidente. No querrá Trump ahora declarar en su campaña la guerra al pacífico y descendiente pueblo de mayas y aztecas, con una cultura nítida de trabajo y tradiciones de amistad.
Tampoco está bien que trate de ridiculizar a su compatriota la señora Hilary Clinton porque es mujer. Hoy en día la mujer ha sido vilipendiada en todo el mundo. No debería Trump estar osando rebajar el mérito de esta mujer en la campaña democrática que va liderando. Hablan mal de este candidato estos dos hechos protuberantes a lo largo y ancho de los estados de la Unión y ante la faz del mundo civilizado.
Tampoco fue buen signo del abandono de la lucha por la presidencia en plena campaña de Ted Cruz, su compañero de fórmula, no obstante que sus seguidores lo instaron a que continuara. Sencillamente vieron que Trump, en solitario, se siente superbién y suficiente para alcanzar el número de nominaciones en los estados. (¿?)
No es buen augurio para el mundo que llegue al poder este candidato casi energúmeno que tan sonriente se expresa así del pueblo mexicano y de una mujer.
El veto de Trump hacia México es una postura xenófoba y contra los latinos. Es no reconocer el valor que ellos han significado en la economía de los Estados Unidos. Parece ignorar que los latinos también tienen derechos en esa nación y que el caudal de su votación es enorme. Y la mirada despreciativa por encima del hombro a la señora Clinton echará por tierra el voto de muchas mujeres a quien ella representa. El pueblo norteamericano es sabio y pragmático como todos los sajones.
06-05-16 11:35 a.m.



