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Lunes, 5 de octubre de 2026

“Los enemigos ocultos de la Paz”

Los enemigos ocultos de la paz
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Por: Felipe Solarte Nates.

Esta frase la acuñó Otto Morales Benítez, escritor y abogado egresado de la Universidad del Cauca -quien cumplió 94 años en plena lucidez-, cuando renunció a la dirección de la Comisión Nacional de Paz, creada en 1982 por el presidente Belisario Betancur, al iniciar conversaciones con dirigentes de las Farc, el M19 y otras guerrillas.

Y es que dentro del gobierno y fuera de él, “existen enemigos ocultos de la paz”, que a toda costa buscan torpedear el proceso, perpetuando la guerra que es un gran negocio y fuente de privilegios para ellos, tal como declaró entonces Morales Benítez, al dejar el cargo. Y estos enemigos ocultos, actúan en plena impunidad, sin que revelen sus nombres e identidades, pues están entroncados en altas esferas del gobierno, partidos políticos, empresarios y las fuerzas armadas, activas y en retiro, y cuando hacen trabajos sucios actúan como: paramilitares, “rastrojos” o las famosas bandas criminales ‘bacrim’, o en estos días, como lo hicieron las ‘Águilas negras’, amenazando de muerte a Piedad Córdoba, Iván Cepeda y numerosos dirigentes políticos, comunitarios y gremiales, partidarios del proceso de paz, coincidencialmente, horas antes de anunciar el presidente Santos, la autorización a los negociadores en La Habana, para discutir el cese al fuego bilateral con las Farc.

El origen de los grupos radicales de derecha e izquierda, se remonta al inicio de la ‘Guerra fría’, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Unión Soviética, dirigida por Stalin, con el ejército rojo ocupó la Alemania oriental, Polonia, Checoeslovaquia, Bulgaria, Hungría y los países bálticos, que en conjunto conformarían la “Cortina de Hierro”, mostrando su interés expansionista de extender el comunismo por todo el mundo, encontrándose con la oposición de los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y otros países occidentales en reconstrucción después de los bombardeos indiscriminados. Para el desarrollo de esta guerra fría por el dominio del planeta, la URSS fortaleció la KGB, como central de inteligencia y espionaje y lo mismo hicieron los Estados Unidos, al crear la CIA.

La disputa entre los bloques socialista y capitalista en que se dividió el mundo, se agudizó en 1949, con el triunfo de la revolución en China y en 1952, cuando la ONU y las democracias occidentales, encabezadas por los Estados Unidos, intervinieron en la guerra de Corea, en la que estuvo el Batallón Colombia, -aprendiendo en el terreno tácticas antiguerrilleras para aplicarlas en el país contra los insurgentes liberales surgidos en los llanos orientales, después del asesinato de Gaitán-, peleando contra los comunistas, coreanos y chinos, armados por la Unión Soviética. Esta guerra terminó ‘empatada’ al ser dividida la península asiática, en Corea del Norte socialista y la del Sur, capitalista, pero la disputa entre las superpotencias pronto cambió de país, al relevar los gringos a los franceses en su colonia del Vietnam, donde habían sido derrotados por los ‘vietcongs’ liderados por Ho Chi Ming y posteriormente se extendió por el África, donde numerosos países luchaban contra el colonialismo europeo, y por todos los continentes.

En América, a mediados de la década de los 50’s en Guatemala, triunfó un gobierno de corte socialista encabezado por Jacobo Arbaenz, impulsando la reforma agraria y otras leyes que afectaban los intereses del gran capital industrial y financiero norteamericano, el cual fue derrocado después de la intervención de la CIA, apoyando a dirigentes políticos y militares que dieron un golpe de Estado.

Empezando los años 60’s, al triunfar la revolución cubana y extenderse las ideas, grupos políticos y guerrilleros de orientación comunista, respaldados por la URSS y China, los Estados Unidos, intensificaron su influencia sobre gobiernos y fuerzas militares de países latinoamericanos, suministrando armas, equipos, formación ideológica, militar y de inteligencia en la lucha contrainsurgente, aplicando la “teoría de la Seguridad nacional”, que incluía la práctica de torturas, atentados y desapariciones a dirigentes políticos y sindicales vinculados a los grupos de izquierda. En países como Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile y Perú, predominaron las dictaduras militares y en los que permanecieron gobiernos civiles, como en Colombia, se aplicó el Estado de Sitio, reforzado con el Estatuto de Seguridad en el gobierno de Turbay Ayala, (1978-82) con inmenso poder de los militares, a cargo de unas fuerzas armadas numerosas y con gran presupuesto para funcionamiento, compra de armas y dotación, a cargo de los altos mandos ganando jugosas comisiones.

El odio generado entre guerrilleros y militares debido a los abusos de parte y parte, más el temor a perder privilegios de quienes se han beneficiado adquiriendo poder, tierras y riquezas en medio de la guerra, es el que motiva a los “enemigos ocultos de la paz” a boicotear el proceso en Colombia, cuando las guerrillas se quedaron solas en el planeta y se convencieron que no tienen futuro perpetuando la lucha armada.

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