
Las calles bogotanas han servido de escenario, durante la presente semana, para que Jesús Piñacué, el líder indígena que quiere volver al Senado colombiano, haya tenido contacto con los capitalinos, o mejor, con quienes viven en la Capital y que han llegado de los más distintos municipios y ciudades de Colombia.
Piñacué ha respondido las preguntas, no solo de los ciudadanos que le abordan en las calles, sino también a los medios de comunicación que han querido saber de sus razones y propuestas para aspirar a regresar.
A todos les responde desde la reflexión que le ha dejado el haber renunciado un tiempo al Congreso. “Creo que hay que volver al Senado para desde allí provocar acciones en favor del campesinado colombiano porque nuestro país y sus legisladores no se han querido notificar respecto a la tragedia que vive la ruralidad secuestrada por la violencia y arrinconada por el Estado”.
“El campesino se ha levantado a protestar y no será la última vez que lo haga, porque el trato que recibe y las políticas que existen para la comercialización de sus productos lo sumen cada vez más en la pobreza. Hay que devolver el campo a esos hombres y mujeres que aman la tierra porque vivir en el campo, es un privilegio que en Colombia no se valora”.
“Aquí hay dos oligarquías que se van a afianzar de nuevo. La financiera y la de las tierras. El campesino hoy, le está tocando vender sus tierras a precios irrisorios y se va a la ciudad a engrosar el número de habitantes que apenas sobreviven y que ven cómo a sus hijos los devora ese monstruo que no tiene compasión para con el que poco tiene. Prostitución, pérdida de los hijos varones en ese vórtice citadino, tristeza y dolor, es el precio que pagan los agrarios desplazados a las ciudades. Mientras tanto el campo se va quedando en manos de los grandes acaparadores de las tierras”.
El problema no es solo de los acaparadores también están las guerrillas, los paramilitares, apropiándose de las tierras. Políticos muy notables, han llegado a las llanuras del Orinoco y hoy figuran como grandes terratenientes. Algo está pasando que hay que controlar”.