LOS CAMBIOS EN EL GABINETE DE SANTOS



No soy gabinetólogo de oficio. Apenas soy un integrante de esta risueña Locombia a la que miro dar vueltas desde mi Bulevar de los días. Para ser gabinetólogo tendría que ser invitado cada semana a Palacio a darme cuenta de las reuniones cruciales para tratar los graves asuntos del país en la Casa Nari.
Pero sí. Me han llamado la atención los cambiecitos de rutina en el club de ejecutivos de este intento de gobierno que estamos padeciendo a raíz de las pasadas elecciones. ¿Por qué salieron unos de la fiesta y se quedaron otros con el pedazo de torta y la mermelada servida?
Claro que debía salir cuanto antes el Minambiente. Ya no caben más licencias mineras en el país y ya no quedan más playas ni nevados, ni grandes ríos, ni parques de reservas para explotar o darles a concesionarios extranjeros su contentillo. Debía salir acompañándolo el director de la ANLA que tuvo en cuenta las predicciones del exministro de Hacienda, hoy gerente de Ecopetrol sobre la falta de carretera para que sacara Hupecol los productos que se extrajeran de Caño Cristales.
En todo caso nadie saldrá perjudicado. Saldrán de aquí e irán para allá y seguirá la cadena de la burocracia, tan florida y abundante, rodando. Porque otros también tienen su cuarto de hora para lucir en su hoja de vida y sin mentira el paso por un ministerio. Eso da caché y augura ser tenido en cuenta para asesorías y buenas regalías.
Lo que sí no me esperaba es que el Ministro de Salud no saliera por la puerta de atrás. En realidad, ¿cuál ha sido su éxito para merecer mantenerse firme en esta cartera? No vemos que las EPS funcionen. Ya ha cambiado de gerente SaludCoop a CafeSalud. ¿Acaso no era tan buen muchacho? Alguien lo habría candidatizado para ser macrogerente de una EPS que sustituyera a todas las existentes y que resurgiera casi el viejo ISS de tan grata recordación, a excepción de sus últimos gerentes. Pero ahí sigue con el karma del alto costo de las medicinas, las deudas de las EPS, el cierre de hospitales, las huelgas de médicos, enfermeras y porteros. ¿Acaso es, en fin, su mérito haberle cambiado el nombre a SaludCoop?
Sin embargo, no todo son malas noticias. Ha habido un par de palos. Que Clara López haya aceptado ir contra la política de tercerías y meterse en el torniquete de revisar, como Maduro, la cifra de alza del salario mínimo para estos dos años siguientes, es un reto muy duro. No lo hicieron los exsindicalistas Angelino Garzón ni el pasado Luis Eduardo Garzón. Gozaron de la prebenda y calentaron la silla y aquel hasta fue vicepresidente. Pero de aquello, nada. ¿Será que Clara sí puede?
Entra por la puerta dorada, Luis Gilberto Murillo, otro afrocolombiano para balancear lo perdido. Manejará las cuencas del Atrato, el San Juan y de tanto río que hay en Chocó. Él sabe de la bondad y el cuidado que hay que tener con las pocas riquezas naturales que nos quedan. He visto su cara amable, sus gestos serenos y sus manos fuertes. Ojalá no lo maniate el régimen de la mermelada. Que no haga más que frenar las talas, el secamiento de los ríos, el fracking y que no vaya con Santos a la fiesta de la Reina de AngloGold.
02-05-16 10:50 a.m.
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