Lo que no conocías de Buenos Aires y Suárez, Cauca


¡SI LO SOÑAMOS, LO CONSTRUIMOS! LO QUE NO CONOCÍAS DE BUENOS AIRES Y SUÁREZ, CAUCA
Al mencionar el nombre del departamento del Cauca, de inmediato se viene a la memoria colectiva del país el conflicto armado que continúa dejando huellas imborrables en la niñez y la adolescencia. No es para menos. La Defensoría del Pueblo registró entre el 1 de enero y el 5 de noviembre de 2024, 282 casos de reclutamiento de niños, niñas y adolescentes, siendo el Cauca el departamento con más casos en el país, 202 registros que representan el 72%. En el 2023, la Defensoría del Pueblo emitió 35 Alertas Tempranas por la Defensoría del Pueblo, de ellas 29 relacionadas con riesgo de reclutamiento, uso y utilización de niñas, niños y adolescentes. COALICO en el Boletín de Monitoreo No. 31, correspondiente al periodo de enero a junio de 2024, evidencia 201 eventos que afectaron directamente a más de 17.359 niñas, niños y adolescentes. Estas afectaciones incluyen desplazamientos forzados, violaciones, y graves infracciones a los derechos a la vida, la libertad sexual y la integridad personal, reclutamientos forzados, entre otras. También es una realidad el asedio constante a las comunidades, las luchas por el control territorial y las dinámicas utilizadas por los actores armados que no respetan las normas del Derecho Internacional Humanitario.
Sin embargo, esta realidad no ha dejado que los anhelos de paz se apaguen en las comunidades y, por el contrario, la resiliencia de las personas que habitan el territorio mantiene la esperanza de vivir en un mundo más justo libre de violencias, donde se hagan realidad los derechos de la niñez, la juventud y la igualdad de las niñas. Con este propósito en mente, se empezó en el 2019 un camino de transformación con estrategias de formación y acción dirigidas a niñas, niños, adolescentes y jóvenes, organizaciones comunitarias y agrupaciones artísticas de Buenos Aires y Suárez, Cauca, financiado por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI) y apoyado por Plan Suecia, que llegó a más de 75.000 personas en la región.
Fundación PLAN estableció un asocio con la Fundación Foro Nacional por Colombia – Capítulo Suroccidente y la Corporación Otra Escuela, para sacar adelante este sueño, creando EmpoderArte por la Paz. Este proyecto promovió el liderazgo de niñas, niños y jóvenes, posicionó sus voces y propuestas a nivel local, nacional e internacional, apoyó sus iniciativas, consolidó un ejercicio participativo de incidencia política por la reivindicación de los derechos y el mejoramiento de las condiciones de los espacios formales de participación de la niñez y la juventud como mesas, plataformas y consejos municipales. Además, fortaleció seis organizaciones (ASOMUAFROYO, ASOCORDILLERA, ASOJUNTAS SUÁREZ, ORJUDEC, COLOMBIA SANA y TRASCENDIENDO), consolidó una iniciativa de paz usando el arte y la cultura que fue recientemente reconocida por Pacto Global gracias a su contribución al ODS16 Paz, Justicia e Instituciones Sólidas, y desarrolló un modelo de asocio colaborativo con organizaciones comunitarias para la prevención de las violencias, la construcción de paz y la promoción de la participación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Asimismo, contribuyó al fortalecimiento de la institucionalidad pública identificando acciones de mejora para la garantía de derechos de la niñez y el diálogo con las juventudes, reconociendo sus propuestas para incluirlas en los instrumentos de planeación territorial.

El sueño: un mundo mejor para la niñez y la juventud
Sin saber que pronto llegaría una pandemia, en el 2019 se empezó a diseñar una escuela social y artística para que niñas, niños, adolescentes y jóvenes aprendieran sobre sus derechos, igualdad de género, derechos sexuales y reproductivos, participación e incidencia, todo a través del juego y el arte. Esta formación se realizaría en las instituciones educativas. Sin embargo, el COVID19 trajo consigo el distanciamiento y medidas de aislamiento que dejarían a las niñas y los niños por fuera sus entornos escolares durante casi un año. Fue así como se decidió rápidamente volcar los esfuerzos a las comunidades, conformando un equipo de personas dinamizadoras que, bajo la orientación de profesionales del proyecto, iniciaron el proceso formativo con niñas y niños en 11 comunidades rurales de Buenos Aires y Suárez, para abrir alternativas a esas horas de soledad e incertidumbre. El arte, la música y el teatro fueron canales por medio de los cuales fortalecieron su liderazgo, cuestionaron los estereotipos que no permiten la igualdad de género y dialogaron con sus gobernantes sobre las situaciones que les afectan. 304 niñas y niños vivieron esta experiencia, impulsaron iniciativas sobre el cuidado del medio ambiente, el amor por la lectura, el fortalecimiento de la convivencia, la promoción del deporte y el rescate de tradiciones culturales, y dialogaron con sus gobernantes exigiendo el cumplimiento de sus derechos.
En la escuela social y artística nos enseñaron sobre nuestros derechos sexuales y reproductivos, nos enseñan cómo cuidarnos para evitar embarazos a temprana edad, podemos participar, lo que decimos lo tienen en cuenta. Tenemos una iniciativa llamada Ubumtu y trata sobre el cuidado del medio ambiente. El grupo junto con la comunidad trabajamos juntos, reunimos material reciclable y lo transformamos. Ese aprendizaje significa mucho porque eran cosas que yo no sabía. Laubry, participante de la escuela social y artística.
Mientras que algunas niñas y niños se divertían leyendo las aventuras de “Anny y José”, dos personajes icónicos del proyecto que, a modo de comic, narraron diversas aventuras y dejaron múltiples enseñanzas, otras niñas y niños apropiaron herramientas para la vida a través de cuentos, cartillas, videos y material pedagógico elaborados por el proyecto.
Por su parte, en laboratorios creativos, adolescentes y jóvenes reflexionaron sobre qué significa ser hombre y ser mujer, las desigualdades que les afectan a causa del patriarcado, hablaron de masculinidades transformadoras, empoderamiento de las mujeres, y crearon cortometrajes para compartir al mundo sus experiencias, vivencias y emociones para transitar al cambio. Estos cortometrajes se llevaron a colegios y espacios comunitarios de Cali, Bogotá, Buenos Aires y Suárez, y sus protagonistas invitaron directamente a otras personas a trabajar por un mundo libre de violencias y desigualdades.
“Hacer parte del proceso de masculinidades ha sido muy importante para mí, me ha permitido ser consciente de que lo que creía que era normal, no lo es. También me ha llevado a alejarme de amistades machistas, a quienes les cuesta entender que hay múltiples formas de ser hombre”. Sebastián. Participante del laboratorio de masculinidades transformadoras.
Adicionalmente, adolescentes y jóvenes de los espacios de participación como mesas y plataformas juveniles empezaron su formación desde la virtualidad por la pandemia, y luego en la presencialidad con el encuentro y las reflexiones sobre su contexto, crearon agendas juveniles para concertar con sus gobernantes propuestas para cambiar sus realidades. 110 jóvenes participaron en talleres de formación para el fortalecimiento de los espacios de participación logrando movilizar a cerca de 1.000 jóvenes en la construcción participativa de las agendas ciudadanas y juveniles. Hoy continúan ejerciendo sus liderazgos en espacios formales de participación como las Mesas de Participación, las Plataformas Juveniles y los Consejos Municipales de Juventud de Suárez y Buenos Aires.
Para mí el proyecto EmpoderArte por la Paz ha significado mucho, ya que nos ha ayudado a conocer nuestros derechos como jóvenes, a hacernos visibles ante la municipalidad, alcaldes, gobernación, a trabajar en conjunto con niños y niñas porque sabemos que son la nueva generación, son quienes en algún momento van a llegar a ser jóvenes y adolescentes, van a tomar este rol de liderazgo y van a estar en este espacio con nosotros. Yani, integrante de los espacios de participación y dinamizadora de la escuela social y artística.
El trabajo que nosotros realizamos en EmpoderArte por la Paz fue un trabajo muy bonito pues nos permitió crear una ruta de incidencia para la construcción de una agenda juvenil y se hicieron unos procesos formativos que nos permitieron ampliar nuestros conocimientos… Resumiría a EmpoderArte por la Paz en la frase “transformación del ser”. Creo que este proyecto nos ha brindado herramientas para empezar a transformarnos nosotros mismos, empezar un proceso de incidencia nosotros mismos, para poder ser unos actores de réplicas en nuestros territorios y en nuestros contextos. Nicol, integrante de los espacios de participación.
El asocio con las comunidades: un camino de fortalecimiento basado en la confianza
Cuando Dancy, Ana y Nataly recibieron la invitación de participar en el proyecto a través de sus organizaciones comunitarias, celebraron la oportunidad de fortalecer los procesos que desde hace ya varios años venían realizando en sus comunidades, con una amplia trayectoria en la defensa de los derechos humanos, la construcción de paz y la prevención de las violencias contra la niñez y las mujeres. Fue así como el proyecto se asoció con 6 organizaciones comunitarias: la Fundación Colombia Sana, la Corporación Juvenil para el Desarrollo Comunitario ORJUDEC y el Colectivo de Mujeres Trascendiendo por la Paz, de Buenos Aires, la Asociación de Juntas de Acción Comunal de Suárez – ASOJUNTAS, Asociación de Mujeres Afrodescendientes de la vereda de Yolombó – ASOMUAFROYO y la Asociación de Trabajadores Campesinos de la Cordillera del Municipio de Suárez – ASOCORDILLERA de Suárez. Hoy día, cuando el conflicto está más álgido que nunca, las organizaciones locales se han convertido en un entorno protector para niñas, niños y comunidades. Gracias a sus actividades de sensibilización, formación y atención en la emergencia por COVID19, el proyecto llegó a más de 4.100 personas de manera directa a través de sus acciones.
Este proceso nos fortaleció organizativamente. Hoy tenemos unas políticas propias de salvaguarda y de género para activar una ruta de protección a las mujeres en el territorio. Lo primero que hicieron fue fortalecernos a nosotras con herramientas de autocuidado, con los análisis de riesgos que hicimos y tener en cuenta la diversidad de cada una. Este proceso ha cambiado mi estado emocional, me ha generado empoderamiento, herramientas para la paz. Hoy soy una mujer empoderada, soy una mujer que me considero fuerte porque he aprendido a transitar las emociones. He adquirido herramientas que hoy nos hace ser exigentes en la reclamación de nuestros derechos como mujeres. Emilse, integrante de una organización socia local.
Una estrategia comunitaria para la participación segura y protegida de la niñez y la adolescencia
A sus 9 años, Ashly viene de una familia de líderes y lideresas, y sabe que la participación es un derecho que debe garantizarse. Ella, junto a un grupo de niñas, niños, jóvenes y organizaciones comunitarias diseñaron una Estrategia de Protección Comunitaria en alianza con la Universidad ICESI, que ha puesto en el centro la necesidad de garantizar el derecho a la participación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en condiciones seguras y protegidas. Esta discusión es muy importante para el país donde todavía hay vacíos institucionales para atender casos de niñas, niños y adolescentes que ven amenazada su integridad por el ejercicio de su liderazgo e incidencia. Desde el proyecto se ha logrado propiciar escenarios de reflexión y diálogo intergeneracional con organizaciones comunitarias, autoridades étnicas, la Defensoría del Pueblo e institucionalidad pública que permita a mitigar los riesgos y adoptar medidas a corto, mediano y largo plazo para la promoción de entornos protectores para el ejercicio de la participación y los liderazgos en contextos de conflicto armado. Las comisarías de familia de Buenos Aires y Suárez han sido aliadas de la protección de la niñez, con ellas hemos podido llegar a más de 800 estudiantes de zonas rurales dispersas para promover factores protectores y generar esperanza en sus proyectos de vida. Con los Consejos Comunitarios y las guardias comunitarias también se ha reflexionado sobre la protección poniendo en el centro a la niñez. En total hemos llegado a 1.675 personas.
El diálogo con gobernantes: clave para un entorno más apropiado para la exigibilidad de los derechos
Con el liderazgo de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de las Escuelas sociales y artísticas y los espacios de participación, se consolidó una estrategia de incidencia para que los gobiernos locales tomaran en cuenta sus voces en la gobernanza. Fue así como se les consultó y se construyó la Agenda Ciudadana “Construyendo un mundo mejor para las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de Buenos Aires y Suárez”, que fue la base para establecer un “Pacto de Gobernanza” firmado por los alcaldes en un acto público con 193 participantes, en el que se comprometieron con la realización de acciones en 4 líneas de interés: identidad y diversidad, construcción de paz, participación ciudadana, y derechos sexuales y reproductivos. Niñas, niños, adolescentes y jóvenes se dieron a la tarea de monitorear el cumplimiento de los compromisos firmados por los garantes y entregaron los resultados de su seguimiento a través de un informe y un video en formato de noticiero denominado “Noti EmpoderArte” que les permitió hacer seguimiento a la garantía de sus derechos.
Las administraciones municipales 2024-2027 reconocieron este ejercicio, retomaron las agendas juveniles y sus propuestas fueron tenidas en cuenta en el Plan de Desarrollo Municipal.
Ahora tengo incidencia en el territorio, creo que tengo las herramientas necesarias gracias a EmpoderArte por la Paz. Inicialmente yo llegaba a los espacios, podía generar análisis, pero no lo hacía de la manera que lo estoy haciendo ahora, hablando de manera estratégica sobre los temas de planeación. EmpoderArte por la Paz nos brindó todas esas plataformas para poder alcanzar objetivos y metas. Johan, integrante de los espacios de participación.
El trabajo colaborativo con la institucionalidad desde lo vivencial por los derechos de la niñez
Cuando un grupo de personas servidoras públicas, entre docentes, comisarías de familia, enlaces de participación, gobierno, deporte y cultura de los municipios de Buenos Aires y Suárez fueron invitadas a participar de un proceso de asistencia técnica en derechos de infancia y juventud, no esperaban encontrarse con una metodología experiencial y vivencial que le remitió a su niñez y les puso en situación para atender los requerimientos y necesidades de esta población. Entre juegos y risas, se fueron dando diferentes reflexiones que fortalecieron sus capacidades, para avanzar en la garantía de los derechos de protección y participación. Hoy en día, gracias a la implementación de este proceso, el subsistema de participación de los municipios se ha fortalecido, hay mayor confianza por parte de las comunidades para acercarse a estas instancias, se han realizado talleres de crianza positiva con las comisarías de familia y en siete instituciones educativas se habla de educación sexual integral con docentes orientadoras y directivas docentes comprometidas con los derechos.
Memoria sonora para la paz: el legado del Cauca para Colombia
Suenan las cuerdas afinadas y las tamboras de Renacer Ancestral y Renacer Bonaerense, dos agrupaciones de la nueva generación de artistas de Suárez y Buenos Aires, que han recogido el saber y la tradición musical de la fuga y los violines caucanos que estaba en riesgo de desaparecer con la partida de los viejos músicos tradicionales. Y es que el arte, la música y la cultura fueron el centro de los procesos de memoria, sanación, reconciliación y resiliencia conjugados en la Memoria Sonora para la Paz, que ha tenido tres versiones:
- “Yo no me voy” (2018)
- “Resistir hasta el final” (2021)
- “Un canto de esperanza” (2023)
Estas obras cargadas de resiliencia y resistencia pacífica desde las artes, que contienen más de 100 canciones, coplas y expresiones culturales con mensajes de esperanza y paz, grabados por 300 artistas, de los cuales 180 fueron niñas, niños y jóvenes, deja un legado cultural al país de enorme riqueza. Esta memoria para la paz ha sido presentada en homenajes a las víctimas del conflicto armado en Suárez, Buenos Aires y Bogotá, ha realizado giras musicales en Bogotá, Medellín, Cali y Popayán, por 4 años consecutivos ha sido invitada al Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, siendo presentada a cerca de 6.000 personas y compartida en redes alcanzando más de 42.000 personas. Procesos como la memoria sonora para la paz hoy más que nunca son necesarios para la consolidación de entornos protectores para niñas, niños, adolescentes y jóvenes, para que no se vinculen a la dinámica del conflicto armado y para que vean en la música tradicional una oportunidad para sus proyectos de vida, apreciando y conectando con la ancestralidad de sus territorios. La memoria sonora para la paz recientemente recibió un reconocimiento por Pacto Global por su contribución a la paz.
Tras 5 años de proceso, hoy en Buenos Aires y Suárez creen que es posible construir entornos más favorables y propicios para la construcción de la paz y la garantía de los derechos de infancia y adolescencia, por eso al unísono dicen esta frase que se convirtió en bandera: “si lo soñamos, lo construimos por nuestras niñas y nuestros niños”. Conoce la Memoria Sonora para la Paz, aquí: https://memoriasonoraparalapaz.com



