LAS SERVIDUMBRES REGIONALES: TIERRA DE NADIE


El Invías acaba de ser sancionado por los daños ecológicos que en aras del progreso ha ocasionado en la Línea. Y también las comunidades desde Suárez han interpuesto una tutela, con fallo positivo a su favor, contra los daños ocasionados y las promesas múltiples INCUMPLIDAS en la región de la Salvajina, desde Morales hasta Suárez.
Las promesas y los daños y los acuerdos incumplidos con nuestro municipio parecen que no tienen doliente por parte de esa entidad. Los que hicieron de líderes en esas negociaciones, simplemente enarbolando la bandera de la comunidad, hicieron sus arreglos personales y echaron al olvido el bien de todos
Otro tanto sucede con las promesas y pactos con las otras entidades que usan el territorio municipal para el desarrollo de sus proyectos. La empresa de gas, las empresas de comunicaciones, la fibra óptica, las que usan también el espacio aéreo, el suelo y hasta el subsuelo.
Nos pasa como los habitantes de los barrios marginales de ciudad de México que ven pasar por encima de sus covachas el agua potable con destino a la gran ciudad, que tienen que caminar horas y horas para encontrar un tarrito de agua. O como los habitantes de El Cerrejón que ven pasar la riqueza extraída de su subsuelo, y viven en la peor miseria y soportando los efectos maléficos de tales actividades.
Los nuestros, nuestros habitantes, ven pasar el gas, y todavía tienen que andar recogiendo leña para el alimento diario, nuestras veredas garbatean con los servicios de comunicaciones pésimos y a cuenta gotas, mientras la banda ancha pasa por el lado de sus casas, nuestras veredas tienen caminos intransitables mientras la panamericana recibe asistencia diaria cuando se comprometieron a reparar las vías secundarias.
Nuestros pueblos en fin, no tienen accesos aceptables ni puentes peatonales para corregir los destrozos de la carretera que en aras de su eficiencia han partido el espacio de habitación, seccionado los cementerios como en Pescador y Mondomo, y la comunicación entre los habitantes. Las torres de comunicación son un peligro manifiesto en las áreas urbanas.
Todo ello, porque el progreso se sitúa entre las grandes ciudades mientras los demás somos apenas espectadores de la marcha incontenible de la civilización.
Como si no fuéramos parte de la colombianidad sino habitantes de otro mundo.



