
Muchas personas piensan que ser policía es una labor fácil; pero no, trabajar más de 12 horas por 6 días a la semana, tanto de noche como de día, no lo es. ¿Cómo será para una mujer que tiene que ser madre, esposa, hija, amiga, compañera, hermana, estudiante, etc. y que al final aprende a apreciar este trabajo?
Proclama del Cauca hizo el trabajo de averiguarlo…
Son mujeres que se han esmerado en estudiar para llegar a ser profesionales y lo han logrado con el deseo de superación y en la búsqueda de su felicidad y de quienes se benefician de su trabajo en su entorno.
Quienes decidieron ingresar a la Policía sabían que lo que se aproximaba no era fácil, pero tampoco difícil, y más aún, son mujeres a las que les encantan los retos y desde que iniciaron un sueño decidieron construirlo poco a poco. Son mujeres que luego de pasar el reclutamiento y aflorar en él toda clase de sentimientos, lo tomaron para bien y así pudieron llegar a una madurez emocional.

“¿Saben? es difícil cumplir este reto, como el de salvar una vida, defender al más indefenso, servir de mediadora, abogada, trabajadora social, etc., para también ser madre, compañera, hija, amiga, hermana, nieta, sobrina, etc. Si hablamos de tiempo, bueno, tienes que buscarlo, sacar tiempo aparte de la labor policial, para estudiar, para hacer tareas, ser madre, acudiente, esposa, si tienes familia, para cocinar, lavar, planchar, y hacer todo los quehaceres del hogar, y de compartir con tu familia. De dónde sale tiempo, la verdad no sé… Empecé a valorar los detalles más mínimos de la vida y decirme a mí misma en los momentos de tristeza y cuando siento que no puedo con los problemas, decirme que «sí puedo» y con la ayuda de Dios siento la fortaleza para continuar”, nos confesó la Intendente Soley Díaz Tegüé, una caucana con 17 años al servicio de la institución policial.
Por su parte Sandra Mesino, Jefe de Comunicaciones Estratégicas de la Estación de Policía de Santander de Quilichao, dijo que “la vida no es fácil, pero debemos cumplir nuestras metas y aceptar los retos, no esperar que las cosas lleguen con tanta facilidad, porque son las que menos valoramos, aprender a conquistar tu mundo y dar gracias Dios por lo que tenemos y apreciarlo. Les doy las gracias a todos y a todas por apreciar un pedacito de lo que vive día a día una mujer policía”.
Debido a la importante labor que viene desarrollando la mujer policía en el campo de salvaguardar a personas, donde solicitan mayor presencia del personal femenino en los esquemas de control, manejo de multitudes y seguridad; por su confianza y profesionalismo en el desarrollo de estas acciones, se hace necesario brindar una capacitación especial a las mujeres en los grados de patrulleras en prácticas de tiro, polígono estático, silueta en movimiento con pistola 9 milímetros, fusil Galil, orden cerrado, derechos humanos, prácticas de vigilancia, código penal, vigilancia por cuadrantes, acciones comunitarias así como embarque y desembarque de vehículos en movimiento, conducción de automóviles y motocicletas de alto cilindraje, reacción y manejo de situaciones de riesgo, entre otros.
Durante mucho tiempo, se ha aseverado que incrementar el número de mujeres policías es clave para el éxito de las metas comunitarias de la policía y esencial para manejar más adecuadamente, por ejemplo, crímenes de violencia doméstica y violación.
Las mujeres le imprimen un estilo único y muy beneficioso al trabajo policial en Santander de Quilichao. Más sobresaliente es la habilidad de las mujeres de lograr, verbalmente, mitigar situaciones volátiles. Las mujeres presentan tasas significativamente menores de uso de fuerza excesiva, así como una menor tasa de quejas por parte de la comunidad.
Un ejemplo de la eficiencia y eficacia de la mujer policía podría ser la General Luz Marina Bustos, primera mujer que alcanza la subdirección de la Policía Nacional en Colombia.
«Es un inmenso honor anunciar que para las mujeres de Colombia esta general es un orgullo y por eso se acerca a la primera posición que puede tener una mujer dentro de la Policía Nacional», dijo el presidente de la República, Juan Manuel Santos al posesionarla el pasado 17 de agosto.
“Es un voto de confianza, se lo agradezco al señor Presidente de La República, al señor Ministro de la Defensa y al general Rodolfo Palomino, Director de la Policía. Es un gran compromiso y le pido a Dios fortaleza y sabiduría para que me permita continuar trabajado y dando lo mejor”, señaló la General Luz Marina Bustos, quien es abogada de la Universidad Católica de Colombia, en Bogotá, con especialización en Derecho Administrativo, de la Universidad Santo Tomás.
Fue comandante de la Policía en San Andrés, directora de Sanidad de la institución y agregada de la Policía en la Embajada de Colombia, en Panamá, primera mujer en ocupar todos estos cargos.
Desde cuando tenía solo 7 años de edad, Bustos ya sabía que su vida la dedicaría a portar un uniforme de Policía. Desde niña, la fascinación por la disciplina y el orden, así como el amor por su bandera, la motivaron a trabajar de manera incansable para llegar a ser algún día parte de la Fuerza Pública del país.
Bustos ingresó en la Escuela General Santander como cadete en enero de 1980, a los 20 años de edad, junto a 14 mujeres y solo 7 terminaron el curso. De ese grupo confiesa Bustos que solo quedó ella.
Bustos es madre de tres hijos varones de 22, 17 y 10 años de edad. Su esposo es un coronel retirado de la Policía.
«Desde el día en que entré a la Policía yo sabía que los cambios serían grandes. Al principio sufrí por no tener tiempo para el arreglo de mis uñas, el corte de mi cabello y hasta el dejar de hacerme mis mascarillas naturales diarias, pero con el tiempo fui entendiendo que la sensibilidad y la feminidad no se perdían nunca. Ahora trato de ser la combinación perfecta entre la dureza de un policía y la calidez de una mujer», indicó en una entrevista a un periódico de la capital de la República.

El comandante de la Estación de Policía de Santander de Quilichao, Mayor Simón Eduardo Cornejo, manifestó:
“Para mí la mujer es primordial en la seguridad ciudadana: primero, por su símbolo de autoridad dentro de la sociedad colombiana; segundo, por su profesionalismo y tercero, por su vocación de servir en todos los ámbitos del servicio de policía, ya que su presencia es indispensable en el control del delito y la seguridad, fortaleciendo de esta manera la integridad de todos los policías que es lo que requiere la institución”.
Por otra parte, quisimos conocer cómo era la experiencia como patrullera (mujer) de la policía en Santander de Quilichao, y Sandra Mesino, Jefe de Comunicaciones Estratégicas de la Estación de Policía de Santander de Quilichao, nos expresó: “Mi experiencia acá en la Policía ha sido excelente, gracias a Dios nos ha ido muy bien, comencé como líder del cuadrante 4, después pasé un tiempo al grupo de intervención con la Unipol en un grupo de apoyo que se le brindó a este municipio, más otras labores que he desempeñado en esta región nortecaucana y luego pasé a ser Jefe de Comunicaciones Estratégicas en la Estación de Policía y me he podido dar cuenta de que esta es una buena región; lo único es la lejanía de mi hogar, pero en general, el trato de la comunidad ha sido de mutuo recibimiento y respeto”.


