Las mejores ciudades para vivir

Las mejores ciudades para vivir, en Colombia
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apoya un programa de desarrollo urbano conocido como Ciudades Emergentes y Sostenibles. Se trata de promover ambientes más compatibles con la vida humana apuntándole a exigir a los gobernantes asumir como política pública el diseño y ejecución de estrategias para una vida más armónica. En términos generales el concepto de “ciudades sostenibles” identifica a los lugares en los que una persona puede llegar a tener mejor calidad de vida por brindar excepcionales condiciones ambientales, de salud, educación, alimentación, de movilidad, de infraestructura y hasta de trabajo. Son lugares donde los ciudadanos pueden disfrutar de condiciones que lo acercan a la felicidad legítima con urbes que ofrecen un mejor vivir.
El Top de las ciudades colombianas sostenibles
En esos términos Colombia tiene un convenio con el BID desde el 2012, para hacer parte de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) y es lo que ha permitido que muchas urbes del país puedan ser buenos lugares para sus ciudadanos. Según ello las mejores ciudades para vivir en Colombia son: Barranquilla, Bucaramanga, Manizales, Pereira, Montería y Pasto (son las seis ciudades sostenibles). Pero también están concursando para entrar a este selecto grupo: Armenia, Villavicencio, Neiva, Popayán y Riohacha. Pasto hoy tiene unas condiciones inigualables y se ha convertido además en la ciudad menos costosa de Colombia para vivir y la urbe emergente más desarrollada en los últimos 15 años. Se destaca su desarrollo en la calidad de la educación (con indicadores excepcionales) y en la industria de la salud (con un gran desarrollo especializado en lo científico, tecnología e infraestructura).
¿Popayán puede ser una Ciudad Sostenible?
Si lo analizamos fríamente en el momento que atraviesa la ciudad, digamos que no, la tendría muy difícil en las actuales condiciones. Está aún lejos y se requieren de enormes cambios de transformación cultural y de desarrollo urbano avanzado. La ciudad está en una crisis agudizada por los dos últimos gobiernos, que no tuvieron la visión de sostenibilidad y calidad de vida. La otra cara de la moneda estaría en la voluntad política del alcalde actual César Cristian Gómez, quien ha inscrito a la ciudad como candidata a serlo, lo cual ya es muy meritorio y un paso importante. Ya tiene el respaldo de Findeter. Pero una cosa es querer y otra invertir para serlo. Esa voluntad política puede ayudar, acompañada de una gran inversión y una excelente asesoría; de lo contrario se convertiría en un saludo a la bandera y en un gran acto de demagogia irresponsable.
Requisitos básicos para ser urbe sostenible y de buen vivir
Para que Popayán pueda estar en el selecto grupo de ciudades sostenibles y de mejor vivir, no es solo poner un título; es construir un proceso a largo plazo que debe cumplir unos requisitos básicos que tienen que ver con:
- Medio ambiente y cambio climático: implementar estrategias para la reducción de la huella de carbono y la promoción de entornos saludables.
- Desarrollo urbano sostenible integral: política de accesibilidad, hábitat adecuado, diseño amable para los más vulnerables con priorización de una movilidad inclusiva y no motorizada, privilegiando al peatón como centro del desarrollo,
- Sostenibilidad económica y social: Entre más desarrollada esté la ciudad, las personas podrán encontrar un trabajo adecuado para ejercer, también podrán contar con entidades de salud que cubran sus necesidades, así como tener un espacio de esparcimiento que le genere satisfacción personal, donde la seguridad sea principal.
- Desarrollo humano: Acceso ágil a servicios de salud, derecho a una educación de calidad; gran compromiso con la justicia social y erradicación de la miseria.
- Cultura ciudadana y democrática: implementar con generosa inversión un programa de participación democrática y de formación ciudadana generando condiciones motivantes para una gran transformación cultural de la ciudad.
- Buen estado fiscal: Debe avanzar en la aplicación de mecanismos adecuados de buen gobierno, de manejo adecuado de sus ingresos y del gasto público, así como de control adecuado de la deuda y otras obligaciones fiscales.
Por ahora estos mínimos requisitos están aún lejos de lograrse en la Ciudad Blanca, más aun si persiste el anacronismo de varios sectores que no quieren perder sus privilegios.
Decisiones locales en contra de la política del BID
Es bueno reflexionar sobre las decisiones tomadas recientemente en la ciudad que parecen ir en contravía del modelo de ciudad sostenible. La reducción de la restricción vehicular es un acto contra el medio ambiente, la seguridad ciudadana y la salud pública. El privilegio otorgado en el espacio público a ciertos funcionarios en cabeza del mismo alcalde y gobernador, no ayudan para nada ya que son decisiones que contradicen el modelo de ciudad sostenible propuesto por el BID. Así estamos aún muy lejos de lograrlo. Pero se puede sin miedo dar un timonazo y enderezar el camino.
La protesta “razonable” de los taxistas
De alguna manera por ello es razonable la protesta y exigencias de los taxistas, ya que la reducción del “pico y placa” desmotiva el transporte público (colectivo y de taxis). Ello va en contra de las políticas internacionales que buscan desestimular el uso irracional del auto privado. De allí que a los taxistas les asiste la razón, pero más por factores de democracia y sostenibilidad (por lo cual no protestan). No tanto por la reducción de sus ingresos.




