LÁGRIMA MÁS TIERNA


Lágrima más tierna, la vi escondido en mi saco de hierro mientras pasaba el invierno. Yo me sentaba, la esfera volaba, el arco y la flecha designaban el punto. Aves agoreras vinieron, trajeron mis manos perdidas, el horizonte se quejaba con mi nombre remendado.
La fiesta no terminaba su loca osadía; todos habían borrado la estrella, la vía se perdía entre el vaho de mi cuerpo embalsamado. Y la muerte… un reclamo sin fin, un deseo de llegar al ombligo, el coro no intentaba acompañar el cortejo. Yo era un tumulto vacío, sólo mi voz venía tras de mí, reclamaba su cuerpo que ya no le pertenecía.
Lágrima más tierna cayó en mi boca; su dulzor salado, cincuenta estrellas nacidas, cincuenta pasos a los muros del viento, cincuenta palabras para volver a la vida. La rana seguía retumbando, hija de la serpiente emplumada. «Oh, dijo la cueva, la niebla se lleva el espíritu, sepultaré el cuerpo, vendrá la guadaña a adornar la entrada, pero él no estará».
Yo perdí mis ojos, mis pies cayeron al fondo, el abismo tragó mis pocas aguas amargas.
Lágrima más tierna brillaba, allí nació el umbral a mi espalda. Respiraba profundo, el sol estaba en lo alto.
RVQ



