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LA SORPRESA

LA SORPRESA
LA SORPRESA
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

LA SORPRESA

LA SORPRESA
Jugadores abrazan a Yerry Mina, autor del gol Imagen: https://bit.ly/2NaWUXX

Tener una sorpresa es señal de que alguien vive. De lo contrario la vida sería aburridora. Una existencia sin sorpresas debe ser sosa, sin esperanzas. Cuando uno camina debe saltar delante de uno aunque sea una rana o sentir que alguien le toca el hombro para decirle, ¡hola!, por qué ese cabello largo? O, aunque sea el loco que lo ve a uno pasar y lo saluda: «¡Adiós, loco!».

La sorpresa es un suceso repentino que lo saca a uno de la indolencia, la rutina, el mutismo o la candidez del momento. De improviso sucede algo para lo que uno no estaba preparado. Lo deja a uno sópito. Como si uno hubiera acabado de resucitar.

La sorpresa no tiene cara, no puede tenerla. Es un ser invisible que está preparado como un militar a dar noticias o llevar mensajes de pequeña o mayor cuantía… Viene por detrás y le sopla al oído o le presenta al inocente receptor en bandeja un plato servido que no esperaba. Y no precisamente para comerlo sino para dejarlo sin ganas o cambiárselas. Aunque a veces viene con excelentes noticias, como de que se ganó el premio mayor.

El requisito principal de la sorpresa es que el interesado no estaba preparado para ella. Deja sin piso al interesado y en el momento que la experimenta no sabe qué camino coger. ¿Hace o deja de hacer? ¿Habla o enmudece, sigue adelante o deja de obrar? Ese es el timbre de toque de la sorpresa. Dejar estupefacto al sujeto. Como que convierte en estúpido al pobre sorprendido.

En el exacto momento en que la sorpresa llega, el afectado no sabe si creer o cerrar los ojos o mirar la cara del que lo sorprende para saber si es verdad o es una locura o una burla. Que no fue Falcao, ni James ni Cuadrado sino Mina. ¿Que el secreto que confió ya lo saben todos y que él es único que no lo sabe? ¿Qué se ganó el premio al que alguien le había pagado una boleta? ¿Qué el chisme que empezó él al oído de su amigo ya corre en boca de todo el mundo? ¿Qué su mejor amigo lo metió en un negocio y se le robó la plata?

Sorpresas le da a uno la vida y lo dejan en la mitad de la vía. ¿A quién no le ha pasado? Ni el más vivo se le escapa a la sorpresa. Pareciera que es un falso escape que posee el destino para frenar la osadía, la ingenuidad o la torpeza de alguien que posa de inteligente y brillante.

Va pasando uno por este largo viaje por la existencia y las sorpresas parece que estuvieran en el orden del día. Las siente uno en carne propia y las ve palpables en el ocurrir del otro. Está más presente hoy que ayer y está ligado al acontecer de los sencillos ciudadanos. No es patrimonio de las estrellas ni de los ingenuos.

29-06-18                                               5:23 p.m.

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Otras publicaciones de este autor: http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

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