La solidaridad es un principio fundamental, no un discurso.


Escribir se ha vuelto nuevamente en mi vida una opción de contar un poco la forma de pensar y de percibir la realidad, por ello, esta nota es solo un reflejo de mi pensamiento y mi sentir del evento de rendición público de cuentas realizado por la Policía Nacional.
Primero, creo que para Santander de Quilichao es una ganancia que los dos Mayores que lideran el Distrito y la Estación, generen un acercamiento directo con la comunidad, creo que esto sienta un precedente de trabajo en el municipio que es importante de resaltar y valorar. Asimismo, considero que la disposición abierta de colaboración que manifiestan sus subalternos para con la comunidad, resalta lo que hoy tanto se necesita: vocación de servicio.
Segundo, el Plan Nacional de Seguridad dentro de su programa Corazón Verde ha diseñado e implementado una estrategia denominado Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes, la cual en Santander de Quilichao se ha ido ajustando a su realidad; inicialmente se definieron cuatro (4) cuadrantes y a la fecha se ha logrado que esto se aumente a nueve (9). Se logró aumentar de dos (2) unidades como ellos llaman a sus policías a 6 por cada uno de los cuadrantes; de igual modo, se socializó el esfuerzo presupuestal que ha realizado la Policía Nacional en dotarlos de medios de transporte, comunicación y armamento.
Tercero, aunque se manifiesta que aún es insuficiente, se cuenta con dos (2) personas calificadas para realizar seguimiento por medio de las treinta y dos (32), lo cual deberá mejorar resultados en materia de seguridad para la Policía Nacional.
Cuarto, el ejercicio de rendir cuentas de esta manera, acerca el accionar de la Policía a la gente y en este primer ejercicio ambienta el control social generando por la institución, la provocación de cada vez hacerlo de una manera más profunda, con la clara conciencia que este hecho mejora la credibilidad de la ciudadanía en la institución.
Quinto, la presencia en la comunidad de miembros de la institución como el Patrullero Marques y el Subintendente Vladimir, facilitan el trabajo conjunto y la generación de resultados, un ejemplo son los siete (7) frentes de seguridad instalados y fortalecidos en barrios como Santa Anita 2.
Ahora bien, esta situación genera ciertas inquietudes:
Primero, el Plan Nacional de Seguridad es todo un reto, a la fecha el municipio no ha aterrizado las 16 estrategias que éste contempla a un Plan Territorial de Seguridad, si lo ha hecho, la rendición de cuentas realizada ayer no lo reflejó, ya que no se plantearon metas locales y su comparación frente a los resultados obtenidos.
Segundo, la inversión de ciento veinte millones ($120.000.000) realizada por el municipio, a todas luces es insuficiente y está focalizado hacia acciones en tránsito y guardas bachilleres, la inversión necesaria para el funcionamiento de los cuadrantes aún no se refleja.
Tercero, el tema del Tránsito donde se han generado acciones, esta débilmente monitoreado desde las cifras, reflejando además una falta de operación del Observatorio del Delito, estrategia que ha sido exitosa en el municipio desde finales del 2.003. Las estadísticas muestran una abrupta disminución de personas muertas por esta causa en este periodo, se reportan dos (2) muertos y diez (10) heridos, cifra que en un municipio como el nuestro claramente exigiría un análisis, ya que no corresponden a la trazabilidad de los eventos presentados por estos hechos al menos en los últimos años y que además, a claras luces, no refleja los muertos que se han reportado por la comunicación informal y muchos menos los heridos, que representarían claramente que el hospital solo ha atendido dos (2) casos, máximo tres (3) pacientes por accidentes de transito mensuales. O el dato está equivocado, o no se han confrontado cifras o en el peor de los casos se quiere ocultar la cifra real a la ciudadanía.
Cuarto, los Sistemas de Información para el delito hoy no tienen una cabeza visible que permita no solo consolidar la información de los hechos ocurridos, sino también analizarla y generar estrategias para consolidar acciones. Esto se refleja, ya que según las estadísticas presentadas de los 29 casos de hurto residencial presentados entre Enero y Mayo, 11 se presentaron en el cuadrante 9, sin contar los que no han realizado la denuncia. Es decir, la escandalosa cifra del 37% de los robos de la ciudad se dieron en este cuadrante; dicha cifra no se compara con las de años anteriores y no se tiene claro que los modos de operación de los delincuentes en casi todos los casos se asimila, podría pensarse que no son hechos aislados, sino un grupo delincuencial organizado el que opera en esta ala de la ciudad; pero frente a los hechos, la única acción reportada es fortalecer el accionar ciudadano, sería interesante una articulación de las estrategias expuestas para poder impactar la cifra reportada.
Quinto, en torno al tema del consumo de sustancias psicoactivas, el municipio, un año después no ha construido la Política Territorial de Reducción del consumo de Sustancias Psicoactivas y que tanto la coordinación intersectorial en torno a la gestión de resultados y el diseño e implementación de estrategias en el marco de la Política Nacional aún esta cruda. Espero, que cuando decidan hacerlo, no se olviden que el municipio fue piloto nacional en estrategias que hoy son norma para otros territorios entre ellos las Zonas de Orientación Escolar, pero no como un dispositivo aislado, sino como generador de una ruta de atención en el tema, la formación y construcción de capacidad de respuesta entre otros.
Por último, me gustaría hacer una reflexión de los muchos sinsabores que el accionar del ejercicio del derecho a la participación consignado en la Constitución Política da, me embargó la tristeza cuando los presidentes de Santa Anita 3 y 2, que es donde vivo, justificaron el robo realizado a mi vivienda, hasta dejaron entrever cierta falta de solidaridad con una víctima de los delincuentes, ya que según ellos “eso pasa” y es merecido por no participar en otras convocatorias que se habían realizado. Además, que debería abstenerme de participar en ésta y expresar mis sentimientos argumentando de manera preocupante esta misma razón. Situaciones como esta desmotivan la participación y coartan un derecho. Mi llamado a ellos, como lideres comunales, es primero que la solidaridad es un principio fundamental en el accionar y no un discurso, el cual se siente incluso cuando la vecina, víctima de los delincuentes, como en mi caso, tiene una manera de pensar y seguramente de actuar diferente, por ende, el respeto a la diferencia debe ser una consigna.
Algo que me parece aún más delicado, es que arbitrariamente minimizarán una situación compleja, no se si la presidente de mi barrio tiene claro que solo en Santa Anita 2, en los últimos dos meses han ocurrido tres robos a viviendas, al menos dos atracos y robos de bicicletas a niños indefensos, y que evidentemente su gestión en este sentido, no ha generado resultados o no se ha socializado de la manera adecuada con casi 500 habitantes de su barrio, esta sensación puede ser producto de la exclusión sistemática a la que me ha sometido, en el momento que me informó que el interlocutor válido era la dueña de la vivienda más no el inquilino.
Para terminar, me uno y además me coloco a disposición para una oración que el Mayor comandante del Distrito, repitió de manera permanente EL CUADRANTE SOMOS TODOS y, felicito el ejercicio realizado por la Policía Nacional con los y las habitantes de Santander de Quilichao al rendir cuentas de esta manera, que denota un interés genuino por ser cercano a la comunidad y generar resultados en beneficio de los y las habitantes de nuestra tierra.



