Las rentas del licor caucano dejaron de ser cifras en un balance contable. En La Sierra, municipio enclavado en el Macizo Colombiano, ese dinero se convirtió en paredes nuevas para un hospital que se caía a pedazos, en gas domiciliario para familias que llevaban décadas cocinando con leña y en laboratorios escolares donde los niños tocan por primera vez un microscopio.
La Gobernación del Cauca entregó esta semana obras de infraestructura sanitaria en la Unidad de Atención en Salud de la vereda La Cuchilla y en el hospital de la cabecera municipal, ambos adscritos a la red de la ESE Centro 2. Carolina Camargo, secretaria de Salud del departamento, recorrió las instalaciones y confirmó que las estructuras anteriores se encontraban en deterioro tal que resultaban inutilizables para el ejercicio médico. Las intervenciones incluyeron cubiertas, herrajes de seguridad, puertas, redes hidrosanitarias y espacios habilitados para consultas generales, urgencias y zonas sanitarias con criterios de accesibilidad.
Jairo Solarte, vicepresidente del Resguardo Puerta del Macizo, puso el acento en un dato que suele pasar inadvertido: tener un centro médico dotado en la propia vereda reduce los tiempos de traslado para comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes que antes debían recorrer horas por caminos destapados para una consulta básica.
La otra obra que cambió la vida cotidiana del municipio fue la masificación del gas domiciliario. La planta de almacenamiento de GLP ya distribuye servicio permanente a 3.177 personas. Varios testimonios recogidos durante la entrega oficial coinciden en un relato común: familias que cocinaron con leña durante veinte o treinta años, con el humo pegado a los pulmones y a los ojos, ahora encienden una estufa con la misma naturalidad con que lo hace cualquier habitante de Popayán o Cali. Los comerciantes locales, que dependían del suministro irregular de pipetas, también reportan estabilidad en sus negocios.
Todo ese dinero sale de la misma fuente. La Industria Licorera del Cauca, con el Aguardiente Caucano como producto insignia, transfiere año tras año sus utilidades al departamento. La Secretaría de Hacienda de la Gobernación distribuye esos recursos en tres ejes: salud, educación y deporte. En las imágenes del recorrido institucional aparecen camas hospitalarias renovadas, niños en laboratorios escolares, jóvenes en competencias de ciclismo y artes marciales, caficultores en sus fincas, artesanos en sus talleres.
El gobernador Octavio Guzmán cerró la jornada con una frase que resume la apuesta territorial: «El Cauca sí cuenta cuando trabajamos juntos por fortalecer lo nuestro». En La Sierra, esa consigna ya tiene olor a gas nuevo y paredes recién pintadas.