La segunda fase

O como dicen los Matamoros: “échale tierrita y tápalo”.
Término con el cual, los funcionarios, se deshacen de los reclamos que la ciudadanía presenta cuando las llamadas obras contratadas local, regional o nacionalmente, quedan a medias.
Avance significativo es cierto con los otrora “elefantes blancos” que quedaban a medio camino de ladrillo y cemento. O cuando por los artes de birlibirloque, las obras aparecían ejecutadas en los presupuestos sin que se les viera ni por el forro: como la pavimentación de Piendamó-Morales, que figuró pavimentada cuatro veces en los presupuestos nacionales, o como la inconclusa carretera Piendamó-Silvia a la que le faltaron sus kilómetros y sus obras complementarias, (los Nule andaban con ese chicharroncito) o como la Casa de la Cultura de Cajibío hoy, flamante cuartel de policía, o como la recuperación cultural de la estación de Timba, convertido por arte policial en motel.
Bien cierto que es un avance: los polideportivos quedan terminados en cuanto a hierro, cemento y ladrillo se refiere, pero, sobre cómo mantener y hacer sostenible tales edificaciones, dónde se pueden vestir y desvestir los usuarios, dónde pueden hacer sus necesidades los espectadores, dónde se ubican las autoridades deportivas, cómo controlar las aguas lluvias, cómo lograr un acceso aceptable a los mismos, dónde parquear la cicla, la moto o el carro, cómo hacerlo agradable o darle la debida forma para que no termine en lo que están ahora: potreros, nido de malhechores, antros de vicio, como generar empleo y encontrar dolientes para los mismos, cómo ejecutar y hacer viable el mantenimiento y funcionamiento.
Todo ello, es parte de la SEGUNDA FASE, que por supuesto será el día de San Blando, y en veremos queda toda aquella discursiadera sobre la calidad de vida, sobre el mejoramiento continuo, sobre la sostenibilidad y demás menjurjes de la carreta política postmoderna. Segunda fase, en espera del segundo, tercer y cuarto voto de los de abajo para que los negociantes y avivatos del presupuesto puedan seguir haciendo de las suyas.
Digan si no, el acueducto del Bermejal que estaría en 6 meses listo y operando, con una inversión de 500 millones, necesitó 3.500 millones más, que tampoco alcanzaron y siga a la espera ya, de su tercera fase, con otros tantos milloncitos a fin de cubrir y alcanzar las metas del buen gobierno, de ubicar al Cauca en el sitial que se merece.
Toma lo que se te da y sabe por qué se te da.
Phánor Terán, desde Tunía, patrimonio cultural del Municipio de Tunía-Piendamó
Abril 12, 2013



