La prestigiosa fachada de un “contratadero” corrupto

Fundación Universidad del Valle
Una denuncia pública del representante Duvalier Sánchez Arango, egresado de la Universidad del Valle, sacude al Valle del Cauca. A través de un video difundido en TikTok, el congresista expuso un presunto entramado de corrupción. La investigación apunta a la Fundación Universidad del Valle. Según Sánchez, esta entidad sin ánimo de lucro funciona como un «contratadero» al servicio del poder. La revelación ha generado una gran polémica. En consecuencia, un debate de control político será citado en el Congreso de la República.

Cifras que inquietan: la Fundación, un paraíso de contratos
Desde el año 2015 al 2025, la Fundación ejecutó 109 proyectos. Tales proyectos sumaron más de 865 mil millones de pesos. De este proceso se derivaron 975 contratos. El periodo de auge de estos negocios coincide con la llegada de Dilian Francisco Toro a la Gobernación del Valle del Cauca. De hecho, en el último año, la Gobernación entregó a la Fundación más de 45 mil millones de pesos. Estas asignaciones se realizaron sin licitación. Esto se hizo a través de convenios interadministrativos. La meta era eludir los mecanismos de transparencia de la Ley 80.
La sospecha de una ‘maquinaria’ de contratación
Desde su llegada al Congreso en 2022, Sánchez investiga a entidades ejecutoras. El Sistema General de Regalías fue el foco de su atención. En el top 5 de entidades con más recursos, se encuentran dos ligadas a la gobernación. La Fundación Universidad del Valle y el Fondo Mixto para la Promoción del Deporte. Esto sugiere que ambas entidades son «oro puro» para ciertos intereses. La Fundación toma el nombre de la prestigiosa universidad. Por lo tanto, se convierte en un centro de negocios lucrativos.
Hallazgos que encienden las alarmas en la Fundación Univalle
Una supervisión reciente del Departamento Nacional de Planeación, en 2024, encontró serias irregularidades. Catorce proyectos fueron auditados. Se hallaron 9 mil millones de pesos en irregularidades. Asimismo, 16 alertas graves fueron levantadas por los auditores. Se encontraron además 975 contratos con riesgo. Dentro de esta “feria de negocios”, aparecen nombres con un historial judicial. Por ejemplo, Carlos Alberto Medina Betancur fue imputado por celebración indebida de contratos. A pesar de su imputación, recibió 12 contratos por 15 mil 50 millones de pesos.
Interventores y contratistas bajo la lupa
Carlos Alberto Mejía Mosquera es el representante de la Corporación Sujetos Colectivos. Él recibió 15 contratos con la Fundación. Su valor total ascendió a 3 mil 200 millones de pesos. Su principal función fue la interventoría de 11 proyectos. Ahora enfrenta una investigación. Fue llamado a testificar ante la Fundación. En la corrupción, nadie actúa solo. Es necesario tener contratistas dispuestos. Igualmente, se requiere un interventor para encubrir lo que sucede. Su función es aprobar adiciones a los contratos.
Obras viales, daños patrimoniales y una historia sin fin
El congresista también denunció proyectos viales inconclusos. Estos proyectos, contratados con el señor Carlos Leyva, afectaron a Ansermanuevo, Trujillo, Bolívar y Versalles. La Contraloría encontró daños patrimoniales. Los proyectos debían ser entregados en julio de 2022. Sin embargo, a la fecha no han sido terminados. Aparentemente, esto se puede hacer con la Fundación. Su funcionamiento se compara con el de un club cerrado. Los contratistas son seleccionados a dedo.
Un club de “prontuarios” en la contratación pública
En el Departamento del Valle ha hecho carrera la idea de que se necesita un prontuario judicial. O, en su defecto, la disposición para prestarse a la corrupción. Sin este requisito, es difícil acceder a la contratación pública. Esta es una verdad que pocos se atreven a denunciar. Por lo tanto, los responsables de la Fundación y del Fondo Mixto para el Deporte deberán responder. Lo harán en el debate de control político. El Valle del Cauca no puede convertirse en un contratadero de obras inconclusas.
El prestigio de Univalle, una moneda de cambio
La credibilidad de la Universidad del Valle es el resultado de 80 años de historia. Docentes, estudiantes e investigadores han forjado su prestigio. Sin embargo, esta historia de grandeza no puede ser reducida a malos manejos. El prestigio de Univalle no debe ser una moneda de cambio. Mucho menos al servicio del poder corrupto del Valle. La universidad no puede ser considerada un contratadero más. Su prestigio debe ser defendido y preservado.



