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Domingo, 4 de octubre de 2026

La posesión presidencial 2026

Miguel-Eduardo-Muñoz-Guevara---Columnista-Proclama-del-Pacífico
Mensaje de reconocimiento y compromiso con una región históricamente olvidada.

Por: Miguel Eduardo Muñoz Guevara.

En los últimos días se ha insistido sobre la decisión del Presidente electo Abelardo de la Espriella de realizar su posesión como presidente en una guarnición militar del sur de Colombia estando opcionada la ciudad de Popayán, acto que trasciende la importancia del carácter protocolario. Elegir esta región como escenario del inicio de su mandato constituye un mensaje de profundo contenido institucional, político y simbólico hacia un territorio que, durante décadas, ha soportado los mayores impactos del conflicto armado y de la violencia generada por los grupos criminales.

No es un acto cualquiera. Es el reconocimiento de una realidad que durante años ha marcado la vida de miles de colombianos y la manifestación de que estos territorios hacen parte de las prioridades del Gobierno desde el primer día de su gestión.

El propio mandatario expresó el alcance de esta decisión al afirmar: «Me voy a posesionar en el sur del país, en una guarnición militar, para rendirle un homenaje solemne a los héroes de la patria y a los uniformados que protegen la democracia, la libertad y la institucionalidad.» Con estas palabras reconoce el sacrificio de los hombres y mujeres de la Fuerza Pública que han servido en una de las regiones más complejas del país, enfrentando durante años las amenazas de organizaciones armadas ilegales para proteger a la población civil y preservar el Estado de derecho.

El sur de Colombia ha sido escenario de secuestros, homicidios, reclutamiento forzado de menores, desplazamientos, toma de poblaciones, atentados contra la infraestructura, bloqueos de vías y una permanente disputa territorial entre organizaciones guerrilleras y criminales. A ello se suma la expansión de los cultivos ilícitos y de las economías asociadas al narcotráfico, factores que han limitado el desarrollo económico y social de numerosos municipios.

Precisamente por ello, la elección de este territorio para la posesión presidencial puede interpretarse como un mensaje de cercanía hacia comunidades que durante muchos años han esperado una presencia decidida del Estado. Más allá de los resultados electorales obtenidos en la región, este gesto transmite la voluntad de gobernar para todos los colombianos y de abrir espacios de diálogo, entendimiento y construcción conjunta alrededor del desarrollo regional.

En ese sentido, el simbolismo del acto adquiere una dimensión aún mayor cuando el Presidente afirma que «los colombianos pueden estar seguros de que cumpliré mi promesa», reafirmando el compromiso adquirido con los ciudadanos y con los territorios que históricamente han reclamado mayor atención institucional.

La escogencia de esta región, envía un mensaje claro a las organizaciones criminales: el Estado mantiene su presencia en las zonas donde persisten los mayores desafíos en materia de seguridad y no renuncia a la defensa de la democracia, la libertad y la institucionalidad. Paralelamente, representa un respaldo a las comunidades que han resistido la violencia y que hoy esperan condiciones que les permitan construir un futuro diferente.

Sin embargo, el verdadero valor de este mensaje dependerá de que el simbolismo se traduzca en políticas públicas y acciones concretas. La consolidación de la seguridad debe ir acompañada de inversión social, infraestructura, educación, salud, generación de empleo, fortalecimiento institucional y oportunidades productivas que permitan sustituir las economías ilegales por alternativas sostenibles para las familias de la región, para lo cual el presidente electo ha anunciado las mesas de empalme con autoridades departamentales y municipales en lo referente a proyectos que se encuentren en ejecución y proyectos de corto y mediano plazo. Si este gesto logra traducirse en acciones y resultados tangibles, podrá convertirse en el punto de partida de una nueva etapa para la región que merece ser protagonista del desarrollo, la seguridad y las oportunidades que demanda el país.