Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Domingo:
Popayán No aplica
Cali No aplica
Sábado, 3 de octubre de 2026

LA PLENITUD DE LA VIDA

Rosa - Viaje a la Felicidad
Bulevar de los días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Loco-mbiano.
Rosa - Viaje a la Felicidad
http://viajealafelicidad.com/blog/category/viaje-a-la-felicidad/

Qué simple y espléndido es vivir, a secas. Abrir los ojos y sentir sobre el pecho el latir del perro que vive adentro. Levantar los brazos, desperezarse y volverse a echar las cobijas encima sin preocuparse de nada. O levantarse y dirigirse a la ventana, abrirla y darle ocasión al aire para que entre a los pulmones y que el bichofué casi le silbe a uno en la cara, como si fuera de la familia.

Esto es lo que se llama plenitud. Dejar insuflar el oxígeno por la nariz, respirar y luego seguir caminando sin barruntar siquiera lo que pueda pasar al siguiente minuto. Llegará el desayuno servido por la novia, y comenzará el tren del oficio diario a mover sus ruedas como si estuvieran nuevas. Todo rueda fácil, ningún temor asalta y en el árbol cercano el bichofué ya se ha ido a buscar semillas sin despedirse. Volverá, de pronto, algún otro pájaro – quizás un carpintero o el ruiseñor – a alegrar la mañana y dejar que siga el día su periplo.

La vida plena se compone de sencilleces. No hay que esperar grandes sucesos ni estrujones como en un viaje en bus. Por ejemplo, ahí estoy disfrutando de la llegada de un carpintero. Oigo su carraspeo un poco metálico característico. Ahhh, cómo entra por el oído ese sonido agradable como si fuera un torniquete dulce que se introduce por entre el tímpano.

Otra sencillez es que puedo sentarme, a mis anchas, frente el ordenador y mirar por la ventana o teclear mientras escribo. Acaba de llegar una visita corta y la interrupción en nada afecta lo que estoy haciendo. La inspiración sigue su curso mientras la ciudad produce y envía sus ruidos allá, afuera.

Para que la vida sea plena no hay necesidad de echar la puerta por la ventana. La plenitud, para serlo, debe tener medida. No hay necesidad de excesos ni ampulosidades. La vida se vive de a poquitos, casi a sorbos. No a bocanadas porque ahogaría. Por algo existen los relojes y el tiempo: para que el ser humano dosifique y divida cuándo trabaja, cuánto se descanse y no se atosigue. De esta manera siempre estará pleno y nada le estorbará en su caminar. Hasta puede descansar como la rosa, boca arriba, plácidamente sobre la arena líquida.

El ser humano es limitado, hay que entenderlo. Por más que uno quisiera vivir más de la cuenta es imposible. Y, tampoco, es necesario para vivir a plenitud, emular con abarcar igual que otros. Unos tienen los brazos más largos y los ojos saltones, otros son reposados y de poco apetito. Ni habrá que forzar los linderos o forzar el paso. Lentamente, se llega lejos, dice el sabio refrán, y sin accidentes.

Articulos relacionados

sábado 3 octubre, 2026 a las 1:22 pm

220 jóvenes de Timbío recibirán apoyo cafetero

sábado 3 octubre, 2026 a las 12:59 pm

I.E. Leopoldo Pizarro de Miranda es campeona departamental

sábado 3 octubre, 2026 a las 12:19 pm

López de Micay conecta campo, juventud y tradición