LA PARADOJA DE SALUD HERNÁNDEZ


Por: Lic. Javier Enrique Dorado Medina.
La maldita violencia colombiana ha tenido entre sus elementos distintivos algunas características que la han distinguido como actividad fuera de serie a lo largo de los últimos 50 años de trasegar a lo largo y ancho de nuestra bella y sufrida patria colombiana: ha sido cruel, inhumana, incomprensible, devastadora, apocalíptica, dañina, destructora de todos los derechos humanos, paradójica, en fin, pare usted de contar, añádale usted mismo todos los peores adjetivos imaginables del diccionario y verá que la lista es demasiado larga e infinita. Notemos también que todos esos elementos se unen en una sola espiral de violencia que va arrasando poco a poco a la sociedad colombiana, como una especie de huracán destructor, el cual alguna vez nos golpea en la vida y nos deja estupefactos y pensativos.
El caso de la periodista y columnista colombo-española Salud Hernández Mora, liberada felizmente este viernes 27 de mayo del presente año en horas de la tarde, entre las poblaciones de Teorama y San Calixto (Norte de Santander), luego de estar 6 días secuestrada en poder del ELN, a partir del sábado pasado 21 de mayo, pertenece al elemento paradójico, ya comentado antes. Para comenzar, en marzo de 2014 dio a conocer su novela “ACORRALADA” (una historia real), de editorial Planeta, en el que narra según la portada de la misma: “dos crímenes, UN SECUESTRO, una pesadilla sin final. Testimonio de la mujer más perseguida por las Farc”. Observemos que el título de la novela es una premonición de lo que le sucedió realmente durante estos días de angustioso secuestro, cuando las autoridades encargadas hicieron un cerco humanitario para dar con su paradero, al igual que el de los dos compañeros periodistas de RCN, Diego y Carlos Melo. El objetivo de la periodista con su novela era dar a conocer su historia testimonial de la persecución a la que fue sometida Isabel (nombre ficticio), por parte de las Farc, el secuestro de su hijo, la absurda muerte de dos familiares y toda la pesadilla eterna inscrita en un secuestro.

Si el mismo título de la novela de Salud es paradójico, el prólogo que ella escribió lo es aún más, pues contiene otra premonición más certera sobre lo que podría sucederle. Quiero compartir una parte del mismo para mostrarla: “MI ÚNICA INTENCIÓN AL ESCRIBIRLO ES LLEGAR AL CORAZÓN DE LOS LECTORES PARA QUE SE IDENTIFIQUEN CON PERSONAS COMO LA PROTAGONISTA DE MI RELATO. QUE NO IGNOREN LO QUE OCURRE ALREDEDOR DE ELLOS. AYER FUE ESA MUJER, MAÑANA PUEDE SER CUALQUIERA DE NOSOTROS”.
En estas diez últimas palabras, ella se estaba adelantando dos años exactamente a los sucesos que le tocó vivir en carne propia por culpa del ELN, y de los cuales gracias a Dios, salió bien librada, merced a los esfuerzos humanitarios de las autoridades, de la iglesia y “de las oraciones de los colombianos de bien”, como ella mismo lo dijo. En buena hora fue liberada, faltando todos los colombianos que aún lo están, para que algún día se termine para siempre esa tortura y pesadilla.



