LA OTRA REALIDAD

LA OTRA REALIDAD

El pastor y el populista son los enemigos de la educación, dice en su columna Julio César Londoño (El Espectador, Dic. 5 de 2018), y no «el útil y querido celular». Lo dice para cuestionar al profesor universitario uruguayo que puso a circular en las redes sociales (hizo pagar en la misma moneda el daño recibido) la carta donde renuncia a la cátedra de comunicación donde llevaba muchos años.
Londoño se refiere a ese docente como «un viejo profesor» que, infiero, no logró adaptarse a los signos nuevos de los tiempos: la furia tecnológica.
En parte tiene razón Londoño, pero desconoce lo que sucede hoy en el interior de las aulas escolares y universitarias; no sabe de la frustración de muchos profesores que quieren enseñar algo útil para la formación o el saber, y la respuesta es la displicencia de estudiantes, algunos muy groseros, que de costado o de espaldas ocupan el tiempo en los divertimentos del celular. Londoño lo desconoce porque él orienta talleres de escritura a pequeños grupos de adultos que asisten a sus clases con interés y pasión, y cuando usan el «cacharro» es para buscar los decálogos de la escritura o las entrevistas a escritores.
Su condición de ateo y libre pensador explica la dureza con que generaliza el oficio del pastor y el populista. Ambos tienen en los pobres la mayoría de sus adeptos; algunas «ovejas» aprovechan el discurso del pastor como una ayuda espiritual (el psicólogo no está a su alcance), y no todos se dejan secuestrar la conciencia o la capacidad de pensar. Los populistas, pienso en Perón y Chávez, calmaron el hambre de millones de pobres irredentos; algunos mutan en dictadores, riesgo natural del poder.



