LA NOVELA DEL DIABLO

Sentado en los pretiles de mi pueblo aprendí a interesarme por la gente. Arnoldo Palacios.

Hacía rato que no veía a Arnoldo Palacios. Desde cuando una tarde en su casa del barrio Santa Isabel de Bogotá, lo encontré en su silla de ruedas porque padeció muy joven la parálisis infantil.
– “No poliomielitis- añade – que es una palabra muy elegante”. Comenzó diciendo el escritor chocoano (1924) durante el lanzamiento de su novela: “La selva y la lluvia”. Añadiendo, que la enfermedad lo favoreció: –“Arrastrándome aprendí a ver y oír de cerca el mundo que me rodeaba”.
El escritor aquella noche llegó como un duende salido de la nada a lanzar por primera vez su novela inédita por más de 50 años.
Al ver por segunda vez a Arnoldo le recordé, que hace muchos años lo vi en su casa con la profesora Ana Rosa García Mayorca, hoy residente en México. Esa noche en el lanzamiento de su obra me di cuenta, que era un ser excepcional al recordar después de tantos años sin dificultad aquel efímero encuentro. Ante la pregunta de que si tenía dinero expresó:
– “El único capital que he tenido siempre es el tiempo. Porque uno tiene la edad de lo que hace. Ya que cualquier trabajo que no sea una vocacional se convierte en una actividad cruel y destructiva”.
Le pregunto: ¿Cómo llegó a Paris. Y cómo sobrevivió allá tantos años?
– “A comienzos de los años 50 -dice- llegué en exilio voluntario a París, siendo invitado .al Congreso por la Paz, que se celebraba en Varsovia la capital de Polonia. Y a petición de mis compatriotas tomé la palabra para denunciar los horrores y crímenes contra el pueblo colombiano, de la dictadura de Laureano Gómez”.
¿Cuéntanos Arnobio, cómo solo y sin dinero sobrevivir en Europa?
– “No sé cómo sobreviví”, responde y añade: “Creo que fue gracias a los amigos, que siempre me han favorecido”.
¿Y en Colombia cómo a la doble discriminación de negro y minusválido?
– “Sí es cierto, Colombia es un país sumamente discriminatorio y racista. Pero fue en Europa donde conocí verdaderos blancos”.
Al termino del lanzamiento la escritora Amalia Lú Posso Figueroa afirmó: “Es que en este país y en el Chocó, ha existido siempre la discriminación y el racismo”. Y narró la anécdota, recordando, que cuando en Quibdó era pequeña, sus padres, se ocultaban debajo de las sábanas, encendiendo una vela, para poder leer “Las estrellas son negras”, porque la obra de Arnoldo, estaba prohibida por los curas, que decían era una obra del diablo”.
Arnoldo Palacios es el fundador de la novela afrocolombiana con esta novela de 1949.





