La nomofobia


Foto: La norma académica.
La nomofobia
Por: Gloria León Valencia.
“Todas las cosas me son lícitas, más no todas me convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna”. Palabras sabías que se encuentran en 1 Corintios 6:12 y es precisamente sobre lo que abordaré en este pequeño apartado sobre la nomofobia.
La nomofobia es uno de los focos adictivos del presente siglo y que su vasto uso está generando problemas de todo tipo. La persona que lo padece siente miedo irracional el no poder hacer uso de su móvil; es tan indispensable, que estadísticamente se ha demostrado que tanto hombres como mujeres sienten pánico pensar únicamente en la posibilidad de no disponerlo; o simplemente tenerlo que apagar porque la ocasión lo amerita.
Es tanta la adicción a este aparato electrónico que su dependencia lleva a las personas al aislamiento social y toda comunicación es a través del WhatsApp, las redes sociales y juegos entre otros. El contacto entre familiares o amigos se ha perdido y las redes toman suma importancia. Este problema lo predijo Albert Einstein y lo denominó generación de idiotas.
Está afectado tanto el uso de esta tecnología que no escoge edad, vemos a los bebés adictos haciendo pataleta porque se les quita el móvil; jóvenes adolescentes ansiosos, nerviosos; con dolores frecuentes de cabeza, de estómago ataques de estrés por la situación de dependencia o adicción y muchas veces se vuelven personas hurañas y malgeniadas.
Es menester chequear, si permanentemente revisa el móvil por si le han enviado mensajes; si al acostarse examina su teléfono, o si se roba horas de sueño que su cuerpo lo necesita; si al desplazarse a otro sitio está pendiente, si hay cobertura, o si en ningún momento lo apaga, si se queda sin batería, busca afanosamente un localizador de energía; estos son los síntomas de la persona que padece de este trastorno llamado nomofobia.
Nuestro manual de vida La Biblia nos permite todo; pero somos nosotros los encargados de poner límites y tener fuerza de voluntad para no dejarnos dominar por ningún tipo de adicción. El hombre fue creado a su libre albedrío, pero debemos saber que camino escoger; nos dio libertad para escoger entre el bien y el mal, no permita que la obsesión se convierta en adicción.
Bendiciones.



