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jueves 11 diciembre, 2014 a las 10:28 pm

La marcha del 13 de diciembre

Germán Pabón Gómez
Germán Pabón Gómez
German Pabón Gómez Popayán, diciembre de 2014 El Portal de Shamballa

Marchar el próximo 13 de diciembre contra las FARC, no significa marchar a favor de la guerra sin fin. Todo lo contrario, simboliza marchar contra crímenes de lesa humanidad e innumerables actos terroristas mediante los cuales las FARC, con el pretexto que constituyen “conductas conexas revolucionarias”, no culminan de saciarse contra la población colombiana.

Marchar a favor de una paz sin impunidad total, significa considerar que no todas las conductas delictivas consumadas por las FARC admiten conexidad con el delito político de rebelión.

¿Acaso, sería dable concebir, por ejemplo, que el narcotráfico es conexo con el delito político de rebelión? En efecto, hasta donde la dogmática penal alcanza con sus selectivismos, no sería posible clasificar los cargamentos de cocaína así: a) cocaína fariana, b) cocaína paramilitar, c) cocaína policial o militar, y, d) cocaína popular, ni se podría justificar a través de ningún postulado sustancial alternativo, como salvedad, que sólo la «cocaína revolucionaria» producida o transportada por las FARC está exenta de responsabilidad penal, y que las otras «clases», esas sí, constituyen delitos comunes.

¿Acaso el reclutamiento de niños, el cual constituye crimen de lesa humanidad, podría valorarse conexo con el delito político? En efecto, ¿qué tienen que ver nuestros niños colombianos y sus derechos inalienables consagrados en Tratados Internacionales, con la pretendida revolución fariana?

En igual sentido, el delito de acto carnal violento contra menores de edad, acaso podría considerarse que conexa con el de rebelión, y ¿acaso podría la dogmática penal del posconflicto valorar como novedad jurisprudencial que existen actos carnales revolucionarios que se diferencian de los actos carnales violentos, y que los primeros estarían exentos de responsabilidad penal?

A su vez, ¿cuál conexidad con el delito político, podría sostenerse con el secuestro de civiles ajenos al conflicto armado, y acaso podría la dogmática penal, llegar a considerar que todos los secuestros consumados por las FARC son altruistas o revolucionarios, y que los realizados por otras bandas criminales, esos si son vulgares delitos comunes?

En esa medida, marchar contra la impunidad total, significa protestar contra la pretensión desmedida en sentido que todos los crímenes consumados por las FARC, sin salvedad, poseen conexidad con el delito político de rebelión.

La conexidad o relación de inmediatez con el delito de rebelión y sus fines “altruistas o revolucionarios” no puede ampliarse de manera desbordada, porque bajo esa perspectiva, hasta el delito de lavado de activos, terminaría conexando con el delito político.

La marcha del 13 de diciembre a favor de la paz sin impunidad total, no es una marcha de fascistas como algunos la han pretendido etiquetar. Lo único que faltaba para las lógicas inconsistentes, que marchar y protestar contra el crimen organizado de las FARC sea dable de etiquetarse como conducta de fascistas.

Por el contrario, es un clamor contra crímenes, los cuales como falseadas conductas revolucionarias, carecen de conexidad, sin que respecto de las mismas sea dable plantear que son objetos de indultos y amnistías, sin medidas.

¿Con cuál ética revolucionaria? ¿Con cuál moral de defensores del pueblo colombiano? ¿Con cuál dignidad de revolucionarios? ¿Con cuál legitimidad política? y ¿Con cuál transparencia? las FARC, en calidad de victimarios, se atreven a exigir como imposición, de manera desvergonzada, que por esa estela de atrocidades mediante las cuales han dejado sinnúmero de víctimas, no están dispuestos a pagar ni un solo día de cárcel, y que en su lugar corresponde como respuesta única a su favor: es premiarlos con la pena alternativa de «trabajo social», con amnistías, indultos e impunidad absoluta?

¿Cuáles, pero cuáles enemigos de clase de las FARC constituye la población de colombianos, como para atreverse a pregonar de manera delirante que el holocausto infame condenado a cadena perpetua por ellos contra nuestra sociedad civil, constituye acto revolucionario conexo con el delito político de rebelión?

La paz jamás se construye asesinándola como las FARC lo practican semana a semana, mediante consumación de actos terroristas, pregonando bajo el influjo de estados delirantes y estrabismo político que esos comportamientos son conexos, y los convierten en revolucionarios defensores del derecho a la vida.

La marcha del 13 de diciembre de 2014 contra las FARC, y a favor de la paz, será una muestra anticipada del referendo, mediante la cual los colombianos no aceptaremos que la impunidad sea total.

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