LA LINTERNA ROJA – Película


«Cásate con un hombre rico y sólo serás su concubina». «¿No es ese el destino de una mujer?»
La noche llega, encienden las linternas. «¡Ahora desnúdate y ve a la cama!» Y la Cuarta Señora debe transigir con los tratos del concubinaje. Sin ningún conocimiento previo; sin ningún afecto de por medio; sin capacidad para protesta. Ni siquiera tienen nombre las damas: Primera Señora, Segunda Señora, etc. El machismo es la nota predominante; las órdenes se obedecen, el señor de la casa es amo absoluto (aunque casi no se lo muestra), así haya a veces ciertas, indudables libertades.

En tanto, la tristeza es un canto interior; el ambiente es precioso pero la mirada es pena. Costumbres feudales, protocolos inviolables.
Las callejuelas del palacio-ciudadela tienen distinción colonial, todo rebosa el orden de la frialdad hermosa, todo exhala el don del vasallaje. Y las relaciones son hielo que no enciende fuego nunca, la costumbre amansa. Ni siquiera las miradas dan confianza; son cabeza agachada por la sumisión. «Te acostumbrarás a vivir aquí»; andar por ese mundo es como detener el tiempo; el sino es el dios inviolable. «Con un masaje de pies todos los días, pronto dirigirás esta familia». Unos sirven, obedecen, otro manda; así es la vida.
El sol está arriba, la tierra abajo, todo es un ordenamiento de jerarquías. Los muros de ladrillo permanecen firmes, inamovibles; el tiempo es costumbre, las apariencias son la firmeza del acatamiento; simplemente hay que acostumbrarse. Todo es como soledad llena de vacío, todo es como vacío donde la felicidad no existe.
Los bellos tejados respiran con el viento, mientras adentro se respiran celos y desconfianza.
Esto muestra este filme chino de 1991, dirigido por Zhang Yimou, a partir de una novela de Su Tong, «Esposas y concubinas», protagonizada por Gong Li, una película de verano, otoño e invierno.
RVQ
https://www.youtube.com/watch?v=7l02p9CC0tw



