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viernes 6 octubre, 2017 a las 12:47 pm

LA INDECISIÓN DEL ESCRITOR

LA INDECISIÓN DEL ESCRITOR 2
Bulevar de los Días
LA INDECISIÓN DEL ESCRITOR / Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Imagen: http://robertlpeters.com/news/artzybasheffs-neurotica/

A veces, como hoy, la imaginación y la inventiva, herramientas de un escritor curtido, se llegan a encontrar sin norte en su tarea. Sin Norte, sí. Porque uno mira siempre arriba y al frente. No se le ocurre a uno mirar a los lados ni menos hacia atrás. No sería lógico ni algo normal. Porque los escritores nos contamos entre seres sin traumas ni caprichos. Debemos ser más bien higiénicos.

Y, de pronto, se sienta uno al lado de su torre y frente su pantalla. No sabe de qué va a escribir. No hay tema a la vista. He mirado los periódicos como lo hago todos los días para estar informado como una persona culta y centrada en la realidad… y nada. No aparecía nada. Y, de pronto, apareció en el radar un tintineo… ¿Por qué no hablar de la indecisión del escritor cuando se sienta en su trono a pensar y a digitar?

Afortunadamente hoy he salido indemne de esta situación tan poco frecuente en mi caso. Casi siempre tengo en la valija invisible uno o dos temas que rondan para que los escoja. Hoy la indecisión ganó el pulso. También era hora que hablara de ella. También soy de pulpa de humano y me ocurren baches, errores e incorrecciones, aunque me precio de ser un estudioso de la Lengua a la que amo.

La indecisión, ese estado neutro: sin techo ni piso, sin cocina en donde se cuezan comidas rápidas o indigestas, con alcoba aún fría y destendida y con la sala vacía pues a esta hora no hay visitas ni llamadas y ya el desayuno entró por el gaznate… No, no. No había algo que invitara a comunicar a los lectores de este Bulevar desde donde se observa la calle, el comercio, la vida allá afuera, el ruido de la civilización rampante…

¿Por qué hablar de la indecisión, un estado tan crítico e incoloro, tan improductivo, tan seco y soso…Eso es como hacer apología de una cosa fea e ingrata. Pero ya me metí ahí y debo ser leal con todos ustedes: ya comencé, debo seguir y terminar la idea.

Sí. La indecisión es un estado transitorio de todo ser humano. ¿Por qué evadir esa realidad? A cualquiera le puede llegar a su puerta y tocar alguna vez. ¿Que cómo es, cómo se viste y se presenta? Es bajita, es como una caricatura, como el otro Yo del señor Merengue. Algo acoquinada, con algo de giba y de ojos saltones, como sorprendida de ser tan lerda.

…Emm, estoy un poco confundido porque a veces me parezco a ella. Camina dando traspiés e insegura, no mira altiva ni parece divisar un horizonte claro… No, no. Qué pena. No debo seguir profundizando en esta descripción tan azarosa. Pues siento que retrocedo en mi intento de librarme de ella.  

Qué cosa tan maluca hablar de la indecisión y tener la sensación de estar inmerso en ella… Terminemos, mejor, esta cuartilla.

04-10- 17                                             7:30 a.m.

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