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viernes 28 septiembre, 2018 a las 10:50 am

LA GUACHARACA EN EL RÍO

LA GUACHARACA EN EL RÍO 2
LA GUACHARACA EN EL RÍO
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

LA GUACHARACA EN EL RÍO

LA GUACHARACA EN EL RÍO
De Fernando Flores, CC BY-SA 2.0, https://bit.ly/2P0pziZ

Camino a diario por ambas riberas del Río Cali. Salgo hacia las 6:30 a.m. por la vía que conduce a la Portada del Mar y subo hasta una media cuadra del Parque Zoológico de Cali. Regreso luego por la Avenida Colombia después de admirar las aguas que corren raudas y voluntariosas.

Es un ejercicio para mantener el cuerpo ágil y sentir en los pulmones el aire que sale de toda la flora que rodea esta maravilla de río que canta su sinfonía cada que uno sube o baja.

Perdón. No es solo el agua del río la que canta. Canta el verde de las hojas de ceibas, palmas, guayacanes, robles y lianas y entra por los ojos y oídos hasta los pulmones e hígado…

Esta mañana me ha llamado la atención el sonido de un canto que otras veces también he oído. Pero hoy fue muy claro y se repitió en dos sitios del río. Tal vez será porque anoche llovió… y después de los calores que están haciendo, un ave estaba feliz celebrando la frescura de la mañana.

Lo oí la primera vez y mi atención se detuvo en seco. ¿Qué sonido era ese que ya había oído en otras ocasiones? Y, para calmar mi curiosidad, volvió a repetir su canto al otro lado del río en un lugar que hay más cantidad de árboles.

Era un canto de ave de gran tamaño. Su canto – o concierto para solo – fue suficiente para detener el paso y mirar al fondo del sotomonte en dónde estaba la autora de la sonata. Miré y revisé bien. Y la buena ave repitió su aria bien aprendida como para que yo la viera. Pero no. Me contenté de haberla escuchado.

Me pareció que estaba en la selva muy de mañana. El lugar desde donde dio su pequeñísimo concierto semejaba un poco la espesura de la selva. El momento era solemne y no se oía sino el canto. Su tono era solemne y lírico. Le daba carácter de sagrado a ese lugar. Parecía un antro o una iglesia en medio de la selva. Parecía que salía como un eco de la espesura de un montón de árboles y la voz se erigía solemne como dentro de una capilla verde. Era como un desgranar de sonidos armónicos como cuando se derrama una tonelada de granos grandes sobre una canasta de bronce vacía.

Seguí mi camino pero no me resignaba a olvidar la sonatina de aquella ave. ¿Sería una guacharaca? No soy un experto en aves y lo quisiera. Me devolví pensando que debía escribir sobre el recital de esta mañana. Y que podría evocar a la guacharaca.

He entrado a la Internet y ahí les dejo una posible semejanza del canto. No está el sonido del río ni la espesura de árboles ni el ambiente que parecía una pequeña catedral. Pero creo que es el sonido que más se acerca al que oí esta mañana.

Canto de las guacharacas: https://www.youtube.com/watch?v=hU1TGykYtrI

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Otras publicaciones de este autor en: http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

 

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