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Viernes, 9 de octubre de 2026

La fuerza de una madre: La dura batalla de un amor infinito

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La fuerza de una madre: La dura batalla de un amor infinito
La fuerza de una madre: La dura batalla de un amor infinito

La fuerza de una madre: Una batalla y un amor infinito

El 19 de abril de 2023 marcó un punto de quiebre en la vida de Maritza Tobar. Ese día, su hijo Diego Alejandro Tobar sufrió un atentado en Santander de Quilichao que lo dejó en estado vegetal. Un año después, Maritza nos abre las puertas de su hogar, para compartir la dura experiencia que ha vivido junto a su hijo.

La fuerza de una madre: La dura batalla de un amor infinito
La fuerza de una madre: La dura batalla de un amor infinito

Maritza, de 46 años y madre de dos jóvenes en situación de discapacidad, Jesús David, de 26 años con Síndrome de Down y Diego Alejandro, de 22 años, que pasó de ser un joven sano y obediente a enfrentar un desafío extremo después del atentado que sufrió: «Diego Alejandro es mi segundo hijo, un joven que en estos momentos está en estado de postración total, dependiente de traqueotomía y gastrostomía para respirar y alimentarse», explica Maritza.

El atentado ocurrió cuando Diego Alejandro visitaba a un amigo y meintras lo esperana, sujetos armados le dispararon en varias ocasiones, ocasionándole graves lesiones en cerebro y columna que lo dejaron en estado vegetal. Desde entonces, Maritza ha dedicado cada momento de su vida a cuidar y acompañar a su hijo en esta difícil travesía y, a pesar del sufrimiento, se enfoca en el presente y en el cuidado de su hijo. «Diego depende de nosotros en todo momento, las 24 horas del día». La jornada diaria incluye cuidados intensivos, alimentación mediante sonda y atención constante para evitar úlceras por presión: «Es un proceso difícil, pero Dios y las personas que nos rodean nos dan la fuerza para seguir adelante», nos comparte Maritza.

La historia de Diego Alejandro es un testimonio de la resiliencia y el amor incondicional de una madre, Maritza concluye su relato con un mensaje de esperanza: «No podemos rendirnos, no nos debemos rendir hasta el último momento. Sigamos adelante con todo lo que el día a día nos traiga», además de los sacrificios, per, también la esperanza y valentía, que inspira a todos aquellos que enfrentan desafíos similares. Maritza, junto a sus hijos Jesús David y Diego Alejandro, continúa su camino con la certeza de que el amor y la unidad familiar son la luz que guía su camino en la oscuridad.

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