La etapa final…


Estamos a seis días de la segunda vuelta presidencial. El próximo domingo por fin el país se enterará de quién se queda con la Presidencia. Si continúa el presidente Santos o por el contrario, regresa al poder Álvaro Uribe con su candidato Oscar Iván Zuluaga, el Zorro.
En momentos de escribir estas líneas, desconocemos los pormenores del debate de anoche, sin embargo, con respecto al debate de la semana pasada entre Santos y Zuluaga, el presidente candidato fue superior. Más argumentativo, más conocedor de los principales problemas del país, más propositivo en la manera de resolverlos, nada evasivo, más claro y convincente. Con su característico estilo sereno, Santos abarcó los diferentes temas con datos estadísticos serios y confiables. Zuluaga no estuvo a la altura de Santos.
Después de los resultados de la primera vuelta, que por casi medio millón de votos aventajó el candidato uribista a Santos, muchas expectativas existen en todo el país por la votación del próximo domingo, puesto que se trata en la práctica, de involucionar al régimen uribista, sacudido por tantos escándalos de todo orden, que es innecesario especificar debido a que ya han sido bastante objeto de opinión pública y de tratamientos judiciales. O continuar con Santos, caracterizado por los programas del Buen Gobierno en contra de la corrupción, en una economía social orientada a minimizar las condiciones de pobreza e indigencia, en enfrentar el desempleo, en la devolución de tierras a quienes la violencia se las arrebató, en la gratuidad educativa de los grados cero a once, en acercar el Icetex a los estudiantes de educación superior, en darle vivienda gratis a cien mil familias destechadas, en seguridad social a las madres comunitarias y a los taxistas, etc. Pero sobre todo, inspirado en la apremiante necesidad de alcanzar la paz después de más de cinco décadas de violencia y de guerra absurda, cuyo proceso de negociaciones cuenta con significativos avances, tanto, que se viene hablando del postconflicto.
A Santos se le critica el hecho de que un hipotético acuerdo entre el Gobierno y las Farc, no es garante de la paz del país. El Presidente bien sabe eso, es consciente que la paz después del pacto, sería el resultado de un conjunto de transformaciones socioeconómicas y de prácticas políticas y que para ello está el postconflicto.
La paz es una necesidad histórica. Si hay paz la inversión social se hará más notoria, mejorará el empleo, la educación, la vivienda y desde luego, la seguridad. En situación de guerra nada bueno es posible. Estamos seguros de que las profundas desigualdades socioeconómicas que tienen polarizada la sociedad colombiana se vienen superando considerablemente. El presidente Santos sabe sobremanera que falta mucho por hacer.
Los enemigos y detractores de Santos vienen anunciando que el Presidente tiene proyectado implementar y consolidar un régimen similar al de Cuba y Venezuela. Nada más falso y descontextualizado. Santos es consciente de la importancia del modelo económico capitalista, de la propiedad privada, de la economía del mercado y de la mundialización económica. Es partidario de quienes piensan en la necesidad de humanizar el capitalismo y que para ello hay que acercar el Estado a los sectores más pobres de la sociedad.
Expectativas también por el próximo comportamiento electoral. Sobre qué pasará con el abstencionismo de casi el 60% del potencial electoral, con los votos en blanco y con los recientes anuncios de respaldo a ambas campañas. Es necesario que disminuya la apatía electoral en todos los órdenes, más aún en momentos tan coyunturales y definitivos para la historia del país en donde se define la Presidencia.
Por las importantes adhesiones que ha tenido el presidente Santos en estas tres recientes semanas, estamos optimistas de una contundente votación a favor de Santos el próximo domingo. En caso de esto suceda y gane el Presidente, se espera que sus rivales tengan la entereza de reconocerle su triunfo, tal como gentilmente lo hizo Santos con los resultados de la primera vuelta. El Departamento del Cauca, que consuetudinariamente se ha posicionado en los más bajos niveles de desarrollo humano y en donde confluyen muchas modalidades de violencia, tiene centradas las esperanzas en la continuidad del presidente Santos por aquello de la paz y porque ha sentido el impacto de su obra social. De ahí los resultados de la primera vuelta que se espera mejoren el próximo domingo. Que Dios ilumine al pueblo de Colombia para que el próximo domingo 15 de junio, se tome la mejor decisión.



