La estrategia ganadora



El mundo entero celebra y está jubiloso, con las excepciones de siempre: las aves de mal agüero, los aguafiestas, los negativos de profesión y los que anteponen su ideología personal a la realidad del beneficio general.
Se están salvando miles y miles de vidas desde el momento en que se anunció el fin de la guerra en Gaza y desde que Israel aceptó el comienzo de su retirada.
Había que ver el júbilo, la alegría y la emoción de las gentes en Gaza al recibir tan ansiada noticia, pero la alegría más creciente era observar a los familiares de quienes fueron secuestrados y van a recuperar su libertad, esto será una emoción indescriptible.
Los que recibirán a sus allegados ya fallecidos podrán darles sepultura con todas las honras de sus creencias o religiones.
Son momentos que tienen al mundo entero lleno de gozo. Se ha triunfado, pero el camino ha sido muy difícil, hasta el punto de parecer increíble.
La estrategia y el despliegue de inteligencia, audacia y capacidad fue puesta a prueba en una tarea noble y merecedora de toda la dedicación y el trabajo.
El artífice central de este memorable logro ha sido el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a quien hay que reconocerle y aplaudirle esta grande, meritoria y noble gestión. Incluso la ganadora del Nobel de este año, María Corina Machado, le dedicó ese premio de la paz a Trump y al pueblo venezolano.
Qué conducta tan distinta la del presidente Petro, llamando a la guerra desde Nueva York con ejércitos mercenarios de distintos países para ir con él a combatir a Gaza.
Surge entonces la pregunta, en la realidad, ¿Quién de verdad es defensor de la paz, Petro o Trump? Además, Petro en más de 3 años no ha podido mostrar ningún resultado de paz en Colombia, en cambio Trump en 8 meses ya presenta un resultado histórico de paz al mundo.
Esto demuestra que existen muchos pacifistas de palabra que en momentos cruciales dejan ver el cobre de sus actuaciones, que contradicen sus palabras, en cambio otros, a quienes tildan de violentos, demuestran con obras su talante pacificador y esto ya la historia lo está leyendo correctamente y deberá contarlo así a las nuevas generaciones.
Lo hecho por Trump ha significado un trabajo de filigrana en varias etapas. Primero tuvo que contener a Siria e Irán, declarados enemigos de Israel, que amenazaban cuando querían al Oriente Medio, incluso Irán con avances y depósitos de armas nucleares que aterraban al mundo. Hoy con la acción directa de Estados Unidos, Siria e Irán dejaron de ser ese peligro latente en contra de la paz.
Luego se tuvo que convencer a los demás países del Medio Oriente y a los más importantes países árabes. Se avanzó tanto que hasta Qatar, Egipto y Turquía colaboraron en forma directa para afianzar el plan en sus detalles en diálogos con Hamás e Israel.
El plan de Trump presenta 20 puntos y fue aceptado primero por Israel y luego por Hamás con algunas condiciones. Esto le permitió a Trump colocar en una sencilla hoja de papel “La guerra en Gaza ha terminado y esperamos que se extienda la paz duradera en todo el Medio Oriente”.
Esta noticia hizo estallar de júbilo al mundo y hasta el Secretario General de la ONU, institución que en nada colaboró, tuvo que decir que apoyaban el plan y que estaban a la orden. Los principales países de Europa también corrieron a respaldar el plan de paz.
Para que todo se cumpla Estados Unidos vigilará cada paso y tropas americanas estarán en el terreno realizando supervisión. Desde el anuncio, cuántas vidas se han salvado y ahora cada minuto son miles de vidas que se salvan y esto produce alegría y llanto de emoción, que se acrecienta cuando se acerca la liberación de los secuestrados, que espero ya estén libres cuando se publique este artículo.
Ahora Trump viaja a Egipto e Israel, va a ser firmante de la paz y a reunirse con los familiares y allegados de los liberados.
Es emocionante ver en la televisión Palestinos regresando a Gaza, hoy observé algo conmovedor, un hombre humilde y ya viejo, solo, arrastrando una carretilla desvencijada, llena de colchones, almohadas y trebejos y en sus ojos reflejando el anhelo de volver, de regresar, sin ruidos de bombardeos ni de armas, listo para reconstruir su sencilla vida que ojalá esté llena de amor y de ilusiones.
Creo que estamos en presencia del acto más importante de la historia moderna y me siento complacido de haber acertado en mis escritos sobre este histórico final.
Ahora empezará el largo camino de la reconstrucción, física, material y espiritual de pueblos que quieren vivir en Paz.
Ojalá algún día veamos y podamos ir a apreciar la belleza de Gaza, con un mar hermoso al frente, convertida en una región pujante, turística y de imborrable memoria, con una lección histórica a cuestas y con un brillante porvenir de la mano pacífica de Dios.
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