La espectacularidad.


A veces es difícil ponerse ante el papel en blanco. O ante el gris titilante de la pantalla del computador. Y más difícil aún cuando hay tantas noticias que atropellan la intención de opinar sobre tantos aspectos que intentan mover la conciencia humana, en un mundo donde un titular oculta a otro. Ni siquiera nos recuperamos del impacto producido por una noticia cuando padecemos otra, y otra, hasta casi desbocarnos, hasta perder la conciencia del mundo que nos rodea, y que nos hace decir ¿para qué vivimos?
Los hechos, sin lugar a dudas, moldean nuestra existencia. Los hechos justifican nuestra existencia. Pero la rapidez de los sucesos nos compele a ver el mundo en cortos de una película que pasa ante nuestros ojos con una velocidad impresionante, y pareciera que una tragedia sucediera a otra. De eso tienen buena cuenta los medios de información, los Twitter, las redes sociales, el Facebook. Tú dependes de un módulo cuadrado que enciendes ante tus ojos. Pareciera que de él depende tu existencia. ¡Si no lo tienes en frente, eres un ignorante!
El gobierno desarrolla campañas para dotar a las escuelas de Tablet. Y de computadores. Y resulta que hoy la información está en veto, en las redes, por políticas restrictivas de derechos de autor, gracias a la firma de los famosos “Tratado de libre comercio”, que protege desde el poder de los países ricos la libre circulación de la información. Nosotros, los habitantes de los países sin capacidad de producción científica, los dueños de la mano de obra barata y de las materias primas, recibimos basura, propaganda insulsa, y eso es el conocimiento que podemos encontrar en la RED, en el Internet, como para que sigamos tan confundidos, tan ignorantes…
Nuestras autoridades consideran que tenemos que hablar inglés. Nuestros jóvenes tienen que ser políglotas. ¿Para que lean la publicidad de las multinacionales? ¿La última versión de Toto, de Frito Like, de Coca Cola? Nuestros jóvenes tienen que estar al día en la última producción, Spider Man, The Bellow sea, Dredd, una carga incomprensible de violencia y sexo, para que nada los sorprenda, y para que lo norteamericano sea la única forma posible de existencia.
Este arrebato tecnológico poco aporta al desarrollo de la ciencia, si tenemos que pagar para acceder al conocimiento. Y nuestros hogares, con una economía de subsistencia, donde a duras penas podemos contar con un café y un pan para el desayuno, un APH (Arroz, papa y huevo) para el almuerzo, y una lata de sardina como casa, pagada a cuotas, muy difícil que podamos comprar en la red un tema serio. Además porque esta posibilidad la tienen quienes cuentan con una tarjeta de crédito, que todos sabemos, con nuestra banca caníbal, imposible acceder a ella.
Significa que estamos sentenciados a ser ignorantes, seres de tercera, trabajadores baratos, consumidores seguros. A pesar de tener en las manos una Tablet dotada por el gobierno, de ser políglotas, de hablar inglés, mandarín, japonés, coreano. Nuestra cabeza y la de nuestros jóvenes seguirá llenándose de basura, de información tangencial, asaltada por hechos suministrados por la espectacularidad, sin profundidad, sin análisis serio, e ilusionados con que deteriorando nuestro medio de vida vamos a llegar al primer mundo, Así, ninguna locomotora prende.



